Me gusta mucho la verdura en general y tengo la suerte de que en casa también gusta mucho, y digo la suerte primero porque me encanta cocinarla, creo que es de los alimentos que en general más variedad de recetas admite. Y en segundo lugar porque a estas alturas no seré yo quien descubra las “millonesísimas” propiedades que tienen en general las verduras, y sin embargo hay mucha gente que las usa como mero acompañamiento de carne o pescado en vez de aprovechar que por si solas son platos principales estupendos y muy nutritivos.
Dicho esto paso a la receta que efectivamente y como ya habréis adivinado lleva verdura y de ahí su nombre. Es una de mis tartas o quiches saladas preferidas por eso aprovechando que el otro día vinieron unos amigos a cenar la hice y la verdad es que gustó bastante. 
Es fácil de hacer, rápida y barata así que no hay excusa para no hacerla, además de que tiene la ventaja que se puede (y yo casi diría se debe) comer templada o fría así que la podéis hacer (es lo que yo hice) al mediodía o por la mañana si es para la cena porque aguanta de maravilla.
Ingredientes:
1 puerro grande
1 bola de queso mozzarella fresco
2 pimientos del piquillo
1 calabacín pequeño
4 huevos
200 ml. de nata líquida para cocinar
100 grs. de queso rallado (tipo para gratinar)
Sal
Pimienta negra molida
1 cucharada de aceite de oliva
1 lámina de hojaldre (sube) o de pasta brisa (no sube), al gusto
En primer lugar troceamos el puerro y lo ponemos en una sartén con el aceite de oliva y un poquito de sal hasta que esté tierno, unos 3 minutos a fuego fuerte. Apartamos y reservamos.
Batimos los huevos con la nata, el queso rallado, sal y pimienta y reservamos.
Untamos un molde redondo con mantequilla y ponemos el hojaldre dentro de manera que cubra bien la base y las paredes del molde. A continuación ponemos en la base de la tarta los puerros que teníamos reservados y encima el queso mozzarella en rodajas al que añadiremos un poquito de sal. 
Encima del queso ponemos los pimientos del piquillo cortados en tiras. Echamos a continuación la mitad de la mezcla de huevos que teníamos reservada.
Añadimos el calabacín en rodajas finas y con la piel y por último echamos el resto de la mezcla de huevos.
Metemos en el horno que tendremos precalentado y horneamos durante unos 45 minutos a 180º con las dos bandas (arriba y abajo) del horno.
Pasado este tiempo pinchamos la tarta para ver si está hecha y la sacamos del horno.
Esperamos que se enfríe un poco y nos la comemos cuando esté templada.
Se desmolda fácilmente cuando está templada o fría pero si lo preferís también la podéis dejar en el molde.
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