La spanakopita es un plato típico de la cocina griega que finalmente viene a ser una especie de empanada de espinacas, queso, huevo y especias, solo que en vez de usar masa de hojaldre para su elaboración se utiliza pasta filo que es mucho más fina y que al hornear queda también más crujiente.
Aunque en verano me cuesta horrores encender el horno he hecho esta receta porque compré hace tiempo un paquete de pasta filo que desde la nevera casi me miraba diciendo haz algo conmigo, y es que no veía el día para utilizarla. A eso hay que unir que ya mismo estoy de vacaciones e intento no dejarme demasiada comida en la nevera, congelador y despensa, sobre todo en la despensa porque el año pasado a la vuelta de las vacaciones se habían autoinvitado a mi casa una gran cantidad de palomillas y gusanitos que hicieron que casi antes de abrir las maletas tuviese que ocuparme de ellas. Total que este año no dejo NI UN SOLO PAQUETE abierto de alguna comida que les pueda gustar. Y no os penséis que dejé grandes manjares, la harina sola les gusta un montón.
Con este panorama he tenido que vencer lo de intentar no encender el horno en verano y la verdad es que el resultado ha merecido la pena así que quiero compartir con vosotr@s esta receta por si os animáis a hacerla.
La receta original no lleva jamón pero yo se lo he añadido para darle un poco de alegría a las espinacas, y si no tenéis pasta filo la podéis hacer igualmente con hojaldre lo único es que no hace falta que lo untéis con mantequilla porque la masa es más húmeda y no se resquebraja tanto como la pasta filo, basta con que pintéis la superficie con huevo como una empanada normal.
Ingredientes:
300 grs. de espinacas
Media cebolla
2 huevos
100 grs. de queso de cabra
80 grs. de queso parmesano
90 grs. de jamón serrano en taquitos
Pimienta negra molida
Nuez moscada
Sal
4 cucharadas de aceite de oliva
50 grs. de mantequilla
8 láminas de pasta filo
Echamos el aceite en una sartén y pochamos la cebolla hasta que esté tierna. Añadimos las espinacas previamente cocidas y bien escurridas y las sofreimos hasta que pierdan el agua. Condimentamos con un poco de sal y nuez moscada rallada. Apartamos y reservamos.
Aparte batimos dos huevos y añadimos el queso de cabra desmenuzado, el queso parmesano rallado (aconsejo comprarlo en cuña y rallarlo en el momento de su utilización porque tiene mucho más sabor), el jamón serrano y un poco de pimienta negra molida. 
Mezclamos bien y añadimos las espinacas que teníamos reservadas.
A continuación derretimos la mantequilla y untamos con una brocha la base de la fuente que vayamos a utilizar. Ponemos una capa de pasta filo y untamos de mantequilla y así sucesivamente con tres láminas más de pasta, en total 4. Echamos sobre la pasta el relleno de espinacas reservado y repetimos la operación con 4 láminas más de pasta filo untando cada una de ellas con mantequilla. 
Finalmente recortamos ligeramente los bordes de pasta filo y los enrollamos para poder cerrar esta especie de empanada, echando por encima el resto de mantequilla que nos quede.
Hacemos en el centro un par de cortes (en mi caso intenté hacer una estrella aunque creo que se suele hacer una cruz) para que salga el vapor y metemos en el horno a 180º las dos bandas durante unos 20 minutos o hasta que veamos que está dorado.
Sacamos del horno y esperamos que esté templado para comer y disfrutar.
NOTA: tened cuidado con la sal porque la receta lleva jamón y quesos bastante sabrosos y por tanto no le hace falta mucha cantidad.
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