Hoy os traigo una receta para que se os salgan las vitaminas hasta por los ojos, rica rica en verdura.
Salvo por el bacon y el jamón serrano que le he añadido para darle un toquecillo el resto de la receta es bien sana, hasta la harina de la bechamel la he usado integral y os puedo asegurar que no varía para nada el sabor de una bechamel hecha con harina blanca.
Y es que no entiendo como hay gente que dice que cocinar verdura es aburrido con la de posibilidades que tiene!, vaya, para muestra esta receta que además de sana está para chuparse los dedos.
Así que venga animaros a hacer la receta que dedico especialmente a l@s que piensan que el verde en el plato es solo para acompañar el filete.
Ingredientes:
(para 4 personas)
Media coliflor
2 zanahorias
200 ml. de agua
3 lonchas de jamón serrano o taquitos de jamón
2 cucharadas de aceite de oliva
Pimienta negra molida
Sal
Para la bechamel:
300 grs. de espinacas cocidas y bien escurridas, me gusta utilizarlas frescas pero pueden ser congeladas perfectamente
2 lonchas de bacon
Media cebolla pequeña
2 ajos
2 cucharadas colmadas de harina integral, puede ser igualmente harina blanca
400 ml. de leche semidesnatada
Una pizca de nuez moscada
Sal
Pimienta negra molida
4 cucharadas de aceite de oliva
Queso rallado para gratinar
En primer lugar haremos la coliflor y la zanahoria y para ello pondremos en una sartén el aceite de oliva y añadiremos la coliflor picada en trozos medianos y la zanahoria pelada y cortada en rodajas finas. 
Marcamos bien la verdura en la sartén durante unos cinco minutos removiendo continuamente.
Después añadimos sal y pimienta y el agua, tapamos y dejamos que se cueza a fuego medio-bajo durante unos 15 o 20 minutos, sin que llegue a pasarse porque lo que nos interesa es que la verdura quede en su punto y no hecha una masa.
Pasado ese tiempo añadimos el jamón serrano y rectificamos de sal.
Apartamos y reservamos.
Ahora vamos a prepara la bechamel y para ello pondremos en una sartén la cebolla y los ajos ambos muy picados a sofreir con el aceite de oliva hasta que la cebolla esté blandita, un par de minutos. 
Añadimos las espinacas cocidas y bien escurridas de agua y el bacon y dejamos hacer un par de minutos.
Después echamos la harina, le damos un par de vueltas en la sartén para que pierda el sabor a crudo y añadimos la leche poco a poco sin dejar de remover. Veremos como el conjunto va espesando y se va haciendo la bechamel que tendremos lista en unos tres o cuatro minutos.
Después añadimos la sal, la pimienta y la nuez moscada, mezclamos bien y retiramos del fuego. 
En una fuente apta para horno echamos la coliflor y la zanahoria que teníamos reservada eliminando el agua que pudiera quedar en la sartén, y echamos por encima la bechamel.
Terminamos añadiendo por encima queso rallado para gratinar y metemos en el horno que tendremos precalentado a 200º durante unos 8 minutos aproximadamente, hasta que veamos que adquiere un bonito color dorado.
Una vez gratinado sacamos del horno y ya solo nos queda comer y disfrutar.
NOTA: como nos ha gustado tanto y es de las recetas que creo que repetiré bastantes veces, creo que la próxima vez que la haga, y para variar, voy a añadirle gambas en vez del jamón y el bacon.
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