No se si a veces os pasa que hacéis una receta super laboriosa, con ingredientes estupendos, que nos ha costado mucho encontrar y sin embargo el resultado nos deja fríos, cero entusiasmo.
Y otras veces, y cumpliéndose lo de “menos es más”, nos encontramos con que de lo más simple nos queda una receta la mar de resultona y apetecible. Pues ese es el caso de la receta que os pongo hoy.
Empecé a hacerla en plan: le echo un poco de esto, y de esto, y esta bandeja que no me acordaba que la tenía en la nevera y hay que aprovecharla, y la verdad es que no quedó nada al final y esa es la mejor señal de que ha gustado.
Ingredientes:
3 cogollos grandes de lechuga
100 grs. de palometa ahumada 
6 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de vinagre de manzana
1 cucharadita rasa de all-i-oli
1 cucharadita rasa de azúcar
1 cucharada rasa de miel
Sal
En un cuenco hondo ponemos el aceite y el vinagre y comenzamos a batir. Cuando veamos que ha ligado (lo notaremos porque se pone como cremoso) añadimos el azúcar, la miel y el all-i-oli y seguimos batiendo. Añadimos un poco de sal y vamos probando de sal hasta que esté a nuestro gusto.
Por último partimos los cogollos en dos longitudinalmente y cada parte otra vez en dos o tres trozos (depende de lo grandes que sean los cogollos). Los ponemos en una bandeja y echamos por encima la vinagreta y la palometa troceada.
Reservamos un poco de vinagreta y la ponemos en un cuenco en la mesa por si alguien quiere echarle más vinagreta a los cogollos.
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