La primera vez que probé la piña colada me pareció la bebida más exótica que había
probado en mi vida, claro que he de decir que tendría unos siete años
aproximadamente y por supuesto la probé sin alcohol, seguramente en alguna
fiesta veraniega con la familia.
Por supuesto ni me quedé con el nombre de la bebida ni con esa edad está una para
otra cosa que montar en bici y jugar lo más que pueda, así que el sabor se me
quedó en la memoria y punto. Ya en la adolescencia y de casualidad un día
descubrí que ese sabor tan exótico que yo recordaba era piña colada y que era
muy fácil de preparar.
El otro día estaba acordándome de estas cosas porque la mente es caprichosa y
porque quería hacer una tarta SIN HORNO que ya bastante calor estamos teniendo,
y me acordé de esta receta que además de fácil de hacer tiene el sabor de mis
recuerdos.
Así que aquí tenéis una tarta sin complicaciones para disfrutar este verano.
Espero que os guste.

 

Ingredientes: (para un molde desmoldable de unos 20 cms. de diámetro)
250 grs. de zumo de piña natural
50 grs. de licor Malibú
2 yogures tipo griego azucarados o también podéis utilizar los yogures de sabor a
coco
4 cucharadas colmadas de azúcar
2 cucharadas de coco rallado
200 ml. de nata para montar
6 hojas de gelatina
Para la base:
 20 galletas
60 grs. de mantequilla
3 cucharadas colmadas de coco rallado
20 grs. de licor Malibú
En primer lugar preparamos la base y para ello trituramos las galletas y las
mezclamos con la mantequilla derretida, el coco y el licor. Ponemos en la base
de un molde desmoldable papel de hornear (para que no se nos pegue la galleta a
la base y luego sea más fácil de desmoldar) y añadimos la masa de galletas extendiendo
bien hasta formar la base.
Metemos el molde en el congelador y continuamos haciendo la tarta.
Mezclamos en un cazo el zumo de piña con el licor y calentamos ligeramente sin que llegue a hervir.
Añadimos las hojas de gelatina previamente reblandecidas un par de minutos con un poco
de agua escurriéndolas bien con la mano.
Integramos la gelatina con los líquidos y dejamos que la mezcla pierda algo de calor.
Reservamos.
Aparte mezclamos los yogures con el azúcar y el coco, añadimos los líquidos reservados
con la gelatina y por último la nata montada previamente con el batidor de
varillas, teniendo en cuenta que la nata tiene que estar fría para poder
montarla. Batimos el conjunto ligeramente con las varillas para eliminar los
posibles grumos.
Sacamos la base del congelador y añadimos la crema conseguida.
Metemos la tarta en la nevera por lo menos cinco horas.
Pasado ese tiempo comprobamos si está cuajada, echamos más coco rallado por encima, desmoldamos
y quitamos el papel de la base.

 

Ya la tenemos lista para comer y disfrutar.
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