Le tengo un cariño muy especial a esta receta porque desde que yo recuerde es el potaje que siempre ha hecho mi madre para Viernes Santo, y antes que ella mis dos abuelas, y así hasta que en mi casa nos podamos acordar.
Esta receta es típica de Jaén de donde es oriunda mi familia e imagino que cada zona le añadirá algún que otro ingrediente diferente, por ejemplo, se pueden añadir unas acelgas picadas al final de la cocción o también se puede hacer el potaje con garbanzos y habichuelas mezclando las dos legumbres.
Este potaje que hoy os presento es el típico que siempre hemos comido y comemos en casa y lo quiero compartir con todos vosotr@s para que os animéis a hacerlo y veáis lo bueno que está.
Recuerdo que de pequeña cuando mi madre se ponía a hacerlo la ayudaba picando el bacalao para los panecillos, y aunque era mi única contribución a la receta, me gustaba quedarme en la cocina viendo como ella lo terminaba de hacer. Realmente esta es la primera vez que lo hago yo sola y estoy deseando llamarla para decirle lo esponjosísimos que me han salido los panecillos, lo cual es fundamental para el resultado final del potaje.
Así que esta receta se la dedico a mi madre, a mis abuelas que ya no están con nosotros y a todas las madres y abuelas (padres y abuelos también) que hacen que las tradiciones culinarias no se pierdan, valga mi granito de arena para ello.
Ingredientes:
200 grs. de garbanzos
1 cebolla
1 cabeza de ajos
1 hoja de laurel
1 chorreón de aceite de oliva
Colorante alimentario (opcional)
Para los panecillos:
(10-11 unidades)
250 grs. de bacalao desalado fresco o congelado
3 ajos
2 huevos
3 cucharadas colmadas de pan rallado
Perejil
Sal
Aceite de oliva para freir los panecillos
En primer lugar cocemos los garbanzos (que habremos puesto en remojo la noche de antes con agua templada) y para ello, le escurrimos el agua del remojo y los ponemos en la olla rápida con la hoja de laurel, la cebolla y la cabeza de ajos entera y un chorreón de aceite de oliva. Añadimos el doble de volumen de agua que de garbanzos, yo lo mido en el mismo recipiente donde pongo los garbanzos en remojo. Cerramos la olla y dejamos cocer a tope de presión durante 15 minutos. Pasado ese tiempo apartamos y dejamos que pierda la presión para poder abrirla. 
Retiramos la cabeza de ajos, la cebolla y la hoja de laurel que ya no necesitaremos, y apartamos igualmente la mitad del líquido de cocción que sí reservaremos por si nos hiciera falta.
Seguidamente hacemos los panecillos de bacalao y para ello trituramos el bacalao limpio de piel y espinas junto con los ajos y el perejil, podéis hacerlo a mano o con la picadora. Añadimos los huevos batidos, el pan rallado y un poco de sal.
Nos van a quedar muy ligeros porque de esa manera luego quedan super esponjosos al freirlos.
Ponemos aceite de oliva a calentar en una sartén y freimos los panecillos que iremos echando en la sartén ayudados de dos cucharas para darles forma con ellas ya que la masa es muy flojita.
Sacamos los panecillos y escurrimos bien sobre papel de cocina. Así han quedado los míos
Volvemos a poner la olla al fuego y cuando empiece a hervir añadimos un poco de colorante alimentario y los panecillos. Dejamos cocer el potaje a fuego fuerte durante unos 20 minutos añadiendo sal si fuera necesario y en su caso un poco de líquido de cocción del que teníamos reservado.
Pasado ese tiempo retiramos del fuego y listo para comer, aunque os aconsejo hacer este potaje de un día para otro porque está mucho más bueno. 
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