Quien tiene un
amigo tiene un tesoro, pero quien tiene un amigo, en este caso dos, con los que
pasas una tarde estupenda haciendo pestiños y que además traigan los
ingredientes y la receta, para hacerlos la tarde del sábado con una temperatura
de lujo en la terraza de casa de mis padres (con multitud de público incluido)
y de paso ponernos al día de nuestras cosas, reirnos mucho y pasar un rato
estupendo, pues entonces no solo tienes tesoros sino mucha suerte.
Pues esto en
resumen fue lo que mis amigos Juan Carlos, Maribel y una servidora hicimos el
sábado por la tarde con la receta de la madre de Juan Carlos, y como es una
receta apropiada para las fiestas que se nos avecinan de Semana Santa pues qué
mejor que compartirla con todos vosotros para que si tenéis ganas y un poco de
tiempo la hagáis.
Recetas de pestiños
hay muchas y en cada sitio se hacen de forma diferente, ésta en concreto es la
que se suele hacer normalmente en algunas zonas de Jaén. Son unos pestiños con
una masa muy fina y hojaldrada, nada pesados.
Y lo mejor de todo
fue no solo el buen rato que pasamos sino que sin dividirnos las tareas cada
uno de forma natural y entre charla y charla hicimos la receta sin desacuerdos.
A mi me tocó
estirar la masa y cortar los pestiños aunque de esto último no hay foto porque
casi ni tiempo nos daba a hacerlas

Maribel los fue friendo
aunque no hay foto de ella, solo de su mano, porque consideraba que no estaba
suficientemente bien para la foto, (pero Maribel si tu siempre estás bien!)  

Ayudada por Juan
Carlos que además los fue emborrizando en azúcar y canela, de Juan Carlos si
hay foto revisada y autorizada

Y este fue el
resultado

Pero claro con
tanto pestiño, y lo que se nos alargó la tarde, no fue hasta el domingo por la
mañana cuando de verdad con el café del desayuno me di este homenaje y los
saboreé en condiciones

Espero que os
gusten
Ingredientes:
1 vaso de los de
agua (unos 200 ml.) de aceite de oliva virgen extra variedad picual
1 vaso de los de
agua de vino blanco
2 cucharaditas
colmadas de anís verde (matalahúva)
La cáscara de un
limón intentando sacar solo la parte amarilla
1 pellizco de sal
5 vasos de los de
agua de harina bizcochona que lleva bicarbonato incorporada, si utilizáis
harina normal tendréis que añadir un par de sobres dobles de gaseosa o un sobre
de levadura
Azúcar y un poco de
canela en polvo mezcladas para emborrizar los pestiños
1 litro y medio de
aceite de girasol para freirlos
En primer lugar
desahumamos el aceite y para ello ponemos en una sartén el aceite de oliva con
la cáscara de limón y lo calentamos. Una vez que esté caliente y que la cáscara
haya tomado algo de color apartamos del fuego y añadimos la matalahúva.
Dejamos infusionar
hasta que el aceite se haya enfriado.
Una vez frío lo
colamos y lo echamos en un cuenco grande donde vamos a trabajar la masa y
añadimos el vino, un pellizco de sal y la harina poco a poco hasta conseguir
una masa elástica que no se nos pegue a las manos, casi no necesita amasado.
Dejamos reposar la masa tapada durante una hora.
Pasado ese tiempo
nos disponemos ya a dar forma los pestiños. Cogemos una bola de masa tamaño una
pelota de tenis y la estiramos con un rodillo en una mesa con un poco de harina
hasta que tenga un grosor de unos 3 mm., debe quedar fina porque más crujiente
será el resultado y mejor subirá al freir pero obviamente que la podamos
manejar.
Estiramos la masa
dando forma como se ve en la foto, más o menos de rectángulo y vamos cortando
rectángulos más pequeños de unos 8×4 cms., en las fotos también veréis mejor el
tamaño.
Ponemos a calentar
el aceite de girasol en una sartén y cuando esté caliente vamos añadiendo los trozos
de masa de los pestiños dándoles la vuelta mientras se fríen porque además se
hacen enseguida.
Una vez fritos
vamos apartándolos y los dejamos escurrir en un plato con papel de cocina para
eliminar el exceso de aceite.
Seguidamente y
todavía calientes pasamos por una mezcla de azúcar y canela al gusto.

Los vamos poniendo
en una fuente y una vez se hayan enfriado estarán listos para comer.
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