Hace un par de semana y con ocasión del día de Todos los Santos, estuve de comida familiar en la finca de una prima mía en Andujar y aunque nos pasamos casi todo el día comiendo que si sardinas que si picoteo de esto y lo otro, es lo que tienen las reuniones familiares, la comida central fueron las migas que hoy os traigo al blog.
Las he titulado migas con mucho cariño porque prácticamente todos colaboramos en la elaboración: unos migamos el pan, otros lo pusieron a remojar, otros (menos) a removerlas hasta que estuvieron hechas y los más (es lo habitual) nos las comimos.
Las migas son de esas recetas que no se deberían perder porque saben a tradición como digo yo, a sabores de siempre. 
Sin embargo, y aunque es una receta sencilla, tiene su técnica y no todo el mundo sabe hacer unas migas “en condiciones”. A mi me honra decir que en mi familia son unos expertos en lo que a hacer migas se refiere, vaya que es un plato que mi madre y mi padre bordan.
Pero como a cocinar se aprende cocinando quiero dedicar esta receta a todos/as los que nunca han hecho migas y les encantan, y que cuando tienen ganas de comerlas las compran del supermercado. Animaros a hacerlas y entre todos haremos que no se pierda esta receta. 
Además lo bueno que tienen las migas es que se pueden acompañar de una gran variedad de platos: con chorizo, morcilla, melón, rábanos, aceitunas, bacalao salado, naranjas… este es solo un ejemplo, porque seguro que en cada región las acompañan con algo diferente. Mi acompañamiento preferido es el melón seguido muy de cerca por las aceitunas y los rábanos.
Lo único que os aconsejo es que si las vais a acompañar con morcilla o chorizo no utilicéis el aceite de las migas porque sino se ponen demasiado grasientas, cocinadlos aparte.
Este es el plato que yo sola solita me comí
Y estas fotos son del paseo que para acallar mi conciencia y sobre todo para disfrutar del estupendo día que hizo dimos después de la comida:
Mirad que olivo más bonito y más ahora que están cargados de aceitunas para la cosecha
Los olivos de la finca son de la variedad de aceituna picual, una de las más extendidas y de las principales en Jaén, y además es mi variedad preferida. Aunque no me se las características de la aceituna en sí, lo que si os puedo decir es que su aceite tiene un sabor muy intenso y que tiene un alto contenido en grasa, lo que hace que el aceite que sale de estas aceitunas sea muy denso además de que el color es de un verde intenso precioso, en resumen, que su aceite sabe a gloria. No os doy más descripciones de este tipo de aceituna porque me voy a meter en un jardín que desconozco, pero prometo que cuando vuelva a ver a mi familia, que se dedican precisamente al cultivo del olivo, les preguntaré y os pasaré toda la información que pueda. 
Ingredientes:
(para unas 20 personas…así que a dividir si sois menos)
3 kilos de pan duro con bastante miga (todo el pan del mismo tipo)
3 litros y medio de agua
600-700 ml. de aceite de oliva
2 cabezas de ajos
Sal
Opcional: 2 lonchas gorditas de panceta fresca a poder ser con más proporción de carne que de tocino.
Sugerencias para acompañar: chorizo, morcilla, melón, rábanos, aceitunas, bacalao salado, naranjas…
En primer lugar troceamos el pan en trocitos pequeños. Mirad que pinta tenía el que utilizamos para las migas
Seguidamente ponemos el pan picado a remojo con el agua un par de horas. Pasado ese tiempo ponemos en la sartén el aceite y freímos la panceta troceada en trozos pequeños. Apartamos y reservamos. 
A continuación echamos los ajos pelados y cortados en láminas en el aceite 
Cuando hayan tomado algo de color añadimos el pan y comenzamos a remover
Y seguimos removiendo y removiendo hasta que veamos que el pan va perdiendo el agua y se va haciendo. Añadimos la sal al gusto y la panceta
Finalmente quedan las migas sueltas y con este maravilloso aspecto listas para comer.
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