Pues si, se nos han acabado las fiestas y yo sin ganas de quitar la decoración navideña.
Espero que los Reyes Magos os hayan traído todo lo que le habíais pedido y si no es así es porque no os habréis portado todo lo bien que hacía falta. Por mi parte he recibido más de lo que esperaba, pero es que a mi alrededor tengo unos Reyes Magos maravillosos que me colman de lo que siempre pido: mucho cariño y amor. Aparte de eso he recibido algunos regalos muy bonitos, entre ellos unos pendientes preciosos con forma de estrellas de mar que me han encantado, y dos regalos relacionados con la cocina y que os enseñaré en otro post.
Dicho lo anterior, y para dar comienzo a este nuevo año, quisiera dedicar el primer post del año a mi padre y a sus aceitunas aliñadas. 
Mi padre se siente tremendamente orgulloso de como aliña las aceitunas y tanto es así que cada año prepara unas cantidades “industriales”, podríamos decir, de ellas.
Y siempre le decimos pero no hagas tanta cantidad, y el ni nos escucha y llena la terraza de casa (menos mal que es bastante grande) con yo no se cuantos bidones y orzas de aceitunas. Que le vamos a hacer, ya se sabe como son los padres…
El caso es que gracias a que les dedica tanto tiempo y cariño a las aceitunas el resto de la familia y amigos disfrutamos de unas aceitunas buenísimas, y por eso he querido que la primera entrada del blog para este año esté dedicada a mi padre con todo el amor del mundo.
La variedad que siempre utiliza es la picual porque además como ya os comenté en otro post es la más abundante en la provincia de Jaén y es la variedad que además tienen mis familiares, que se dedican al cultivo del olivo, en sus fincas. 
Para vuestra información os diré que se trata de la variedad de aceituna más extendida representando aproximadamente el 50% de la producción nacional y el 20% de la producción mundial, estando considerada por muchos, entre los que me incluyo, la mejor variedad del mundo. En Andalucía se estima que uno de cada dos olivos son de aceituna picual.
Se denomina así a esta variedad de aceitunas por el ápice apuntado de sus frutos. Su aceite presenta un sabor afrutado característico, muy aromático, con un ligero amargor y un sabor un poco picante. Esta variedad es muy vigorosa y se adapta perfectamente a condiciones adversas de clima siendo tolerante a las heladas.
Tiene un rendimiento graso muy elevado pudiendo alcanzar el 25%.
Para finalizar quisiera decir que estas aceitunas tienen un sabor a aceite muy intenso y por eso comparadas con otras variedades (las de mesa de Málaga por ejemplo están buenísimas y el aliño también es distinto) quizá os parezcan fuertes a la hora de comerlas pero os aseguro que su sabor es maravilloso. Para mi tienen el inconfundible sabor del cariño que mi padre pone en ellas, y el cariño que en general ponen los padres cuando hacen algo para sus familias, y eso no se puede comparar con nada.
Ingredientes:
(para 10 kilos de aceitunas)
10 kilos de aceitunas verdes (en este caso de la variedad picual)
2 manojos (ramilletes) grandes de tomillo seco
6 tallos de hinojo troceado
250 grs. de ajos pelados y troceados en dos o tres trozos
8 o 10 hojas de laurel
La cáscara de una naranja
250 grs. de sal gorda
500 grs. de sal gorda
Agua
En primer lugar hacemos cortes en las aceitunas, las “sajamos”, o las “chafamos”, a gusto del consumidor. Mi padre utiliza este instrumento que os enseño en la foto para ello
Una vez chafadas las cubrimos de agua y añadimos 250 grs. de sal gorda con la finalidad de que no se ablanden y se conserven firmes.
Al día siguiente quitamos toda el agua (sin lavar las aceitunas) y las cubrimos de nuevo de agua añadiendo otros 250 grs. de sal gorda.
Al día siguiente y durante 6 días cambiamos el agua todos los días pero ya sin añadir nada de sal.
Pasado ese tiempo probamos las aceitunas para ver si han perdido parte del sabor fuerte del aceite y si están a nuestro gusto se les quita toda el agua, añadimos agua nueva que las cubra y aliñamos con el tomillo, el hinojo, los ajos, el laurel, la cáscara de naranja y la sal.
Una vez aliñadas se dejan en ese aliño durante 3 o 4 días para que tomen el sabor, removiéndolas una vez al día para que todas las aceitunas se impregnen bien del aliño.
Pasado ese tiempo ya tenemos listas las aceitunas para comer y disfrutar.
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