Esta que os presento hoy es otra de las recetas que no se ni el tiempo que hace que la tengo olvidada en una carpeta (muchos años) y que por fin me he decidido a hacer en este “inventario” de recetas de cocina que estoy llevando a cabo.
No me decidía a hacerla (error por mi parte) porque no sabía hasta qué punto la miel le iba a sentar bien a esta receta, y el resultado la verdad es que me ha sorprendido bastante porque el puding se queda con una suavidad maravillosa y la miel para nada hace la receta empalagosa.
Por último la cocción al baño María completa la receta y es que para mi gusto los flanes y pudines para que queden bien de verdad deben cocer de esa manera.
Postre a la luz de las velas…
Ingredientes:
200 grs. de requesón
3 huevos
400 grs. de nata para montar
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de miel bien colmadas
Ralladura de limón
Caramelo líquido
Se bate con la batidora los huevos con el azúcar y la miel. Mezclamos bien y añadimos el requesón. Seguimos batiendo hasta que no queden grumos y añadimos la nata y la ralladura de limón. Batimos todos los ingredientes y echamos en el molde en cuya base habremos puesto el caramelo líquido (he usado de los de bote).
Finalmente se introduce el puding en el horno al baño María durante una hora aproximadamente a 180º con las bandas del horno de arriba y abajo. Pasada media hora de cocción se deja solo con la banda de abajo del horno.
Para comprobar que esté hecho pinchamos con una varilla y después de apagar el horno lo dejamos que se enfríe dentro. Lo sacamos cuando haya perdido la mayoría del calor (unas 3 horas), metemos en la nevera y esperamos que se enfríe definitivamente para desmoldar y comer.
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