A mi no me ha llegado (diré todavía) la moda de celebrar Halloween, o como dice mi suegro, y voy a transcribir tal cual suena, “joliguay”.
Lo que me gusta es celebrar la fiesta de Todos los Santos como la he conocido desde siempre tanto yo como la mayoría de los de mi edad, los de treinta y tantos, y eso me lleva sí o sí a la receta de las gachas.
Las gachas dulces curiosamente es de las primera recetas que aprendí a hacer y que me enseñó mi madre, y simplemente porque como para celebrar “el día de los Santos” íbamos todos los amigos al campo a pasar el día, y al final hacíamos las gachas, y nadie sabía hacerlas, recayó en mí o me eché encima esa responsabilidad, así que todos los años las hago para esta festividad. 
Os animo a los que todavía no se emocionan con celebrar Halloween, o “ joliguay” como dice mi suegro, a que hagáis esta receta porque es tradicional, porque está buenísima y es superfácil y además porque hay un dicho que dice:
“ El que come gachas el día de Todos los Santos está guapo todo el año”
Y es que la belleza al final tiene un precio.
Ingredientes:
( para 6 personas, incluso 7)
3 rodajas de barra de pan del día anterior
14 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita rasa de matalauva o anis verde
7 cucharadas de harina muy colmadas
7 u 8 cucharadas colmadas de azúcar
Un litro y medio de agua aprox.
3 cucharadas de miel
Canela molida
Un trozo pequeño de peladura de limón
Primero troceamos el pan como para tostones de sopa no demasiado pequeños y reservamos.
A continuación ponemos el aceite a calentar en una sartén honda y grande y echamos el trozo de peladura de limón hasta que empiece a tomar un poco de color y retiramos. De esa manera desahumamos el aceite y le quitamos lo fuerte.
Ponemos a freir en el aceite los tostones de pan, apartamos y reservamos. 
En el mismo aceite echamos la matalauva y seguidamente la harina. Entonces empezamos a tostar la harina un poco. Enseguida veremos que huele como a mantecado.
Seguidamente comenzamos a añadir el agua poco a poco y sin dejar de remover vamos deshaciendo los grumos. Incorporamos toda el agua, incluso si vemos que necesitamos más añadimos y si no se deshacen los grumos utilizamos la socorrida batidora.
Añadimos el azúcar y un poquito de canela y continuamos removiendo hasta que las gachas comiencen a hacer pompas en la superficie lo cual nos indicará que están listas, además la cuchara de remover se tiene que quedar recubierta con una especie de capa fina y resbaladiza.
Apartamos del fuego y echamos a las gachas los tostones fritos que teníamos reservados. 
Repartimos las gachas en fuentes o platos hondos de manera que nos quede una altura de unos dos dedos aproximadamente.
Finalmente espolvoreamos por encima de las gachas un poco de azúcar, canela y miel y nos las comemos calientes, cuando estén templadas o cuando estén frías, al gusto.
NOTA: hay otras versiones de gachas dulces donde se añade leche en vez de agua o mitad de leche y mitad de agua.
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