Para los que nos gusta cocinar cualquier sitio o mejor dicho casi cualquier situación es buena para conseguir una receta.
Así me pasó con esta receta que hoy os presento, bueno, y me ha pasado muchas veces preguntando al cocinero ante un plato que me gusta como lo ha hecho y apuntando la receta en trozos de papel e incluso en alguna servilleta si la ocasión lo requiere. A los que les haya pasado me entenderéis. 
Esta receta la probé en casa de Mª José que fue la anfitriona del taller de cocina que impartí y que podéis ver aquí. Su madre había hecho este dulce el día de antes con ocasión del primer cumpleaños de su nieta y quedaban algunos trocitos que nos comimos, o más bien me comí, casi sin pestañear.
La madre de Mª José, a la que desde aquí quiero dar las gracias, me dio la receta por teléfono y es tan fácil que no tuve ni que apuntarla. Ella aprendió a hacer estos cuadraditos en un curso de cocina árabe pero no se acordaba del nombre, lo que si me dijo es que se pueden hacer con almendras, avellanas, cacahuetes, pistachos, anacardos o cualquier otro fruto seco que nos guste.
Como a mi la avellana me encanta decidí que mi primera vez fuese con este fruto seco, y no me ha defraudado porque están buenísimos, además de que son unos dulces muy apropiados para las fechas navideñas que se nos avecinan e ideales para hacer un regalo especial.
Espero que los hagáis y que os gusten tanto como han gustado a quienes los probaron este fin de semana que fue cuando los hice.
No me digáis que no os apetece uno…
Ingredientes:
(he utilizado un molde rectangular de 23×15 cms. y me han salido más de 30 unidades como las que se ven en las fotos)
250 grs. de avellana tostada sin piel
3 o 4 cucharadas bien colmadas de miel de romero, aunque podéis utilizar otra que os guste más
200 grs. de chocolate de cobertura
4 cucharaditas de aceite de girasol
Para decorar:
60 grs. de chocolate blanco
1 media cucharadita de aceite de girasol
En primer lugar trituramos las avellanas moliéndolas muy bien hasta que queden en trocitos muy pequeños, casi hechas harina. Añadimos la miel y mezclamos bien hasta que se integre perfectamente con las avellanas.
Ponemos papel vegetal en la base del molde y extendemos la mezcla de avellanas y miel apretándola y alisándola para que quede compacta.
Derretimos al baño María o en el microondas 100 grs. de chocolate con 2 cucharaditas de aceite de girasol y extendemos por encima de las avellanas. Si derretimos el chocolate en el microondas debemos tener cuidado de que no se nos queme y para ello aconsejo ponerlo 20 segundos, sacar el chocolate, remover y volver a meter por intervalos de 20 segundos hasta que se haya derretido.
Metemos el molde en la nevera y esperamos que el chocolate se endurezca, tardará sobre una hora aproximadamente.
Pasado ese tiempo sacamos el molde del frigo y bordeamos con un cuchillo los filos para poder desmoldar el conjunto sobre una fuente. Quitamos el papel vegetal.
Derretimos el resto del chocolate con dos cucharaditas de aceite de girasol de la misma manera antes indicada y echamos por encima de la mezcla de avellanas por el lado que no lleva chocolate, de esa manera tendrá chocolate por encima y por debajo.
Volvemos a meter en el frito hasta que se endurezca.
Finalmente derretimos el chocolate blanco con el aceite de girasol tal y como ya os he explicado con anterioridad y hacemos rayas por encima ayudados de una manga pastelera o un tenedor. Aquí tuve ayuda y me hizo las rayas mi amigo José Carlos.
Volvemos a meter en la nevera hasta que el chocolate blanco se solidifique.
Finalmente sacamos de la nevera y cortamos en barritas y cada barrita en trocitos que pondremos en obleas.
Listos para comer y disfrutar. 
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