El otro día me comentaba un amigo que sigue el blog que la mujer lo ha puesto a semidieta y que no para de buscar y cocinar recetas hipocalóricas para el. Cristina, que así se llama la mujer y que es un encanto, le encargó al marido que me dijera que publicara alguna receta en este sentido.
La verdad es que salvo excepciones en casa de diario intento cocinar recetas lo más variadas y equilibradas posibles, dejando para los fines de semana recetas un poco más complejas y también más calóricas por eso de darle un gusto al cuerpo que todo es preciso.
Pensando en una receta sana e hipocalórica me acordé de esta rosada en papillote que nos gusta mucho tanto a mi marido como a mi y pensé que esta sería la propuesta ideal para Cristina.
La rosada la suelo comprar congelada porque habitualmente no la encuentro fresca pero intento que sea rosada de buena calidad y con el mínimo de hielo posible, y en cuanto a las verduras suelo añadirle puerro y zanahoria pero también le podéis poner champiñones en láminas finas, cebolla, etc., al gusto.
Por último la técnica de cocinar en papillote no es más que el producto se cocine en su propio jugo envuelto en papel de aluminio o papel vegetal con lo cual necesitaremos menos grasa para su cocción o incluso ninguna.
Así que venga animaros a hacer esta receta que está dedicada a Cristina para que se la haga a su marido, y es que lo quiere ver divino de la muerte este verano en la playa en bañador…
Ingredientes:
(para dos personas)
2 filetes de rosada
1 puerro grande
1 zanahoria grande
1 tomate maduro rallado
1 o 2 ajos picados 
Zumo de limón
4 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Pelamos la zanahoria y la hacemos bastoncitos finos. Igualmente limpiamos el puerro y lo picamos dándole forma también de bastoncitos, a lo largo, de manera que los trozos tengan más o menos el tamaño de la zanahoria.
Cortamos un trozo grande de papel de aluminio y untamos una mitad con un poco de aceite de  oliva. Colocamos sobre el aceite una parte de la zanahoria y el puerro, y encima la mitad del tomate rallado y un poco de sal.
Encima de la verdura pondremos el pescado, un poco más de sal y un chorrito de zumo de limón.
Cerramos el papel de aluminio con la otra parte y doblamos muy bien los filos como si fuese una empanada para que no se nos salga nada del jugo de la cocción. Normalmente suelo envolver el paquete resultante otra vez en papel de aluminio para asegurarme que no se va a salir el relleno.
Repetimos la operación con el otro filete de pescado.
Una vez hechos los paquetes los pondremos sobre una plancha de cocina bien caliente o una sartén grande y dejaremos que se hagan. Estarán hechos cuando el papel de aluminio se infle como si fuera un globo. Una vez que se hincha lo suelo dejar unos 2 o 3 minutos como mucho y seguidamente aparto los paquetes del fuego.
Abrimos con mucho cuidado el envoltorio de papel de aluminio y añadimos por encima el ajo que habremos frito con las cuatro cucharadas de aceite, repartiendo la mitad sobre cada filete.
Listo para comer.
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