No soy muy de comprar
recuerdos varios cuando voy de viaje, como mucho algún imán para la nevera.
Lo único que me llama la
atención para traerme de vuelta a casa son productos típicos de la gastronomía
del lugar y poco más. Pero claro, como en todas las cosas, siempre hay
excepciones.
Hace ya unos pocos años mi
marido y yo fuimos de viaje a Segovia y casualmente había una feria de
artesanía. Puedo prometer y prometo que creo recordar que entré en la feria
solo con la intención de mirar y dar una vuelta en parte para resguardarnos del
frío que hacía ese día. Sin embargo salí de la feria con una olla de barro, y
además la más grande que había en el puesto donde la compré.
El viaje de vuelta a casa
en el coche transcurrió obviamente con mi marido diciéndome que “qué preciso
era comprar la olla” “a ver cuantas veces la vas a utilizar” “no se donde la
vas a meter, en la cocina es que ya no se cabe” etc., dicho todo con mucho amor
porque mi marido es un amor.
Y todo esto de la olla os
lo cuento solo para deciros que esta receta que hoy os presento está hecha en
la olla de barro de la que os estoy hablando, porque aunque la receta se puede
hacer obviamente en una olla normal, os aconsejo que si tenéis una olla o
fuente de barro apta para cocinar la utilicéis en esta preparación.
En mi caso se juntaron las
dos cosas, no solo por la cocción tan estupenda que se consigue con dichos
recipientes sino que de vez en cuando tengo que utilizarla para no darle la
razón a mi marido. De hecho cuando la saco del armario lo aviso pertinentemente
de que va a ser utilizada aunque no es necesario por lo que abulta la olla.
De la receta en sí solo os
puedo decir que si tenéis oportunidad la hagáis porque está riquísima, y aviso:
imposible comerse estos pulpitos sin pan porque la salsa esta para no parar de
mojar.
Espero que os guste.
No me digáis que no es para
mojar pan…
Y la olla en cuestión
Ingredientes:
1 kg y 200 grs. de pulpos
pequeños (en este caso fueron 8 unidades), las cantidades que os pongo son para
1 kg pero valen para un poco más
3 cebollas grandes
Un buen puñado de perejil o
de cilantro con los tallos incluidos, suelo ponerle cilantro porque me gusta
mucho pero si no estáis demasiado familiarizados con el sabor utilizad perejil
3 guindillas o 2 si no os
gusta demasiado el picante
1 vaso de aceite de oliva
virgen extra
2 vasos de agua
Sal
La elaboración no puede ser
más sencilla.
En primer lugar limpiamos
los pulpos. Yo suelo pedir en la pescadería que les quiten la tinta y las
vísceras y ya solo queda quitarle los ojos y el espigón que tiene entre la
cabeza y las patas.
Una vez limpios los echamos
en la olla junto con las cebollas peladas y cortadas en juliana, las guindillas
y el cilantro o perejil. Cubrimos con el aceite y el agua. Añadimos también
algo de sal que podremos ir rectificando durante la cocción.
Se pone la olla al fuego y
cuando empiece a hervir el conjunto bajamos al mínimo y dejamos hacerse tapado
durante una hora o una hora y media aproximadamente, removiendo asiduamente
para que no se pegue.
El tiempo es tal y como ya
os he comentado para un recipiente de barro, si utilizáis otro tipo de
recipiente seguramente cambiará el tiempo de cocción.
Una vez que veamos que los
pulpos están tiernos y la salsa ligada apartamos del fuego.

Ya solo nos queda comer y
disfrutar.
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