Es sabido que los
meses sin “r” son los mejores para comer sardinas así que cuando el otro día mi
pescadero que es un encanto me dijo que las tenía buenísimas ni lo dudé, y es
que en Málaga tenemos unas sardinas que son de auténtico lujo.
Esta receta es la
segunda vez que la hago y nació un poco fruto de la casualidad porque mis
macetas de perejil, cilantro y tomillo estaban a tope, bueno el cilantro menos
porque ahora está en floración, y siempre que las veo así aprovecho para hacer
aceite de hierbas el cual os aconsejo no solo para esta preparación sino para
por ejemplo carne a la plancha, pasta, arroz…os realzará el sabor de cualquier
plato.
Y aquí quiero hacer
un inciso, ya se que me estoy desviando un poco de la receta, para comentaros
que aunque nunca lo recojo cuando pongo los ingredientes de la receta en el
blog, el aceite que siempre utilizo para cocinar (salvo que especifique otra
cosa) es aceite de oliva virgen extra de la variedad picual así que a partir de
ahora, y como me aconsejó mi amiga bloguera Mª Angeles, lo especificaré para
que quede claro y también para darle la importancia que se merece a tan noble
producto. Lo compro siempre en cooperativa porque de esa manera el precio es
más asequible, además que gran parte de mi familia de Jaén se dedica a su
cultivo por lo que la cultura del aceite de oliva está muy presente en casa. De
todas formas en casi todo el territorio nacional se encuentran excelentes
aceites de oliva a poco que uno busque con un poco de interés.
Dicho lo cual y
volviendo a retomar el hilo de la receta solo me queda deciros que las patatas
con el jugo que sueltan las sardinas durante la cocción y el aceite de hierbas
hacen que este plato haya pasado directamente a los que serán habituales en mi
mesa.
Las sardinas de
esta receta por supuesto malagueñas.

Ingredientes:
3 patatas medianas
1 cebolla
10 sardinas
150 ml. de vino
blanco fino
100 ml. de agua
1 cucharada de
aceite de oliva virgen extra
Sal
Para el aceite de
hierbas:
(con estas
cantidades os sobrará pero se conserva tapado en la nevera estupendamente)
150 ml. de aceite
de oliva virgen extra
Un puñado de hojas
de perejil fresco
Un puñado de hojas
de cilantro fresco
Una cucharada rasa
de hojas de tomillo fresco
3 ajos pelados
1 o 2 guindillas,
al gusto
En primer lugar
haremos el aceite de hierbas y para ello trituraremos todos los ingredientes
hasta que queden integrados. Reservamos.
Pelamos y cortamos
las patatas en rodajas finas y la cebolla también pelada y cortada en juliana,
salamos y añadimos una cucharada de aceite, otra de aceite de hierbas y el
agua.
Echamos las patatas
en una cazuela apta para horno y luego también para la hornilla porque es donde
terminaremos de hacer la receta, y horneamos en horno precalentado a 200º
durante unos 20 minutos, moviendo de vez en cuando las patatas.
Sacamos del horno y
ponemos por encima las sardinas descamadas, destripadas y abiertas sin la
cabeza, limpiándolas muy bien, dejando los lomos lo más limpios posible y tan
solo unidos por la cola.
Echamos por encima
de las sardinas 4 cucharadas de aceite de hierbas y 150 ml. de vino blanco
fino. Ponemos a cocinar tapadas en la hornilla durante unos 20 minutos a fuego
medio, medio-bajo, hasta que veamos que la patata esté hecha.
Pasado ese tiempo
apartamos del fuego y espolvoreamos un poco de perejil fresco picado por
encima.

A comer y a
disfrutar. 
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