Qué cierto es lo de que en la cocina se aprovecha casi todo. De la anterior receta de pasta veréis que utilicé gambones y que las peladuras de los mismos no me sirvieron para hacer la receta.
Sin embargo las guardé y ese mismo día las aproveché para hacer un caldo de pescado con una super espina de rosada fresca que había comprado y algunas verduras.
Lo cierto es que la rosada era fresca y en total me salieron dos lomos enormes de medio kilo cada uno, cantidad que era imposible nos comiéramos mi marido y yo y me daba pena que se desperdiciara.
Así que al día siguiente como ya tenía hecho el caldo pensé en hacer albóndigas con el pescado y quedaron super buenas, además salieron un montón y pude aprovechar para dos comidas con lo que no se desperdició nada tal como era mi intención.
Pero antes de poneros la foto de las albóndigas os dejo una foto de unas margaritas que me han regalado y así celebramos juntos la llegada de la primavera. 
Los alérgicos que estén leyendo esto pueden no celebrar si no quieren.
Las flores
La receta
Ingredientes:
(salen unas 24 o 25 albóndigas grandes)
Para el caldo:
Una espina de rosada de unos 300 grs.
Cabezas y peladuras de 4 gambones (también pueden ser gambas)
Media cebolla
Medio pimiento verde
Medio tomate
6 vasos de agua
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Para las albóndigas:
900 grs. de rosada
100 grs. de miga de pan duro 
5 ajos
2 huevos
Dos dedos de un vaso de los de agua de leche
1 cebolla
12 almendras
Medio vaso de los de agua de vino blanco
2 vasos de los de agua del caldo de pescado
Harina
Perejil
Colorante alimentario
5 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Para hacer el caldo: echamos en una olla el aceite y todas las verduras picadas junto con las peladuras de las gambas y la espina de la rosada, añadimos un poco de sal y sofreimos un poco aplastando las cabezas de las gambas para que suelten su jugo. Pasados unos 5 o 6 minutos añadimos el agua y cuando empiece a hervir dejamos cociendo unos 15 minutos aproximadamente. Apartamos del fuego, colamos el caldo y reservamos. 
Os va a salir más caldo del que necesitáis para la receta así que lo podéis utilizar después para hacer alguna sopa.
Para las albóndigas: picamos con la picadora la rosada limpia de piel y espinas y dos ajos y añadimos la miga de pan mojada en la leche, un poco de sal, perejil picado al gusto y dos huevos batidos.
Mezclamos bien y vamos dando forma a las albóndigas. Seguidamente las enharinamos y las vamos friendo a fuego suave en un sartén marcándolas solamente para que después no se deshagan al añadirlas a la salsa. Apartamos y reservamos.
A continuación en una olla echamos las 5 cucharadas de aceite y añadimos los 3 ajos restantes enteros, las almendras y la cebolla picada grande. Sofreímos un poco hasta que todo tome color pero teniendo cuidado de que no se nos quemen los ajos y añadimos el vino blanco. Dejamos reducir un poco hasta que veamos que se ha evaporado el alcohol (lo sabréis porque notaréis que huele menos fuerte). Seguidamente batimos todo con la batidora y añadimos el caldo de pescado y el colorante alimentario.
Cuando empiece a hervir añadimos las albóndigas y dejamos que hiervan a fuego lento unos 10 minutos, con cuidado de que no se nos deshagan.
Rectificamos de sal, apartamos y listas para comer.
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