No se porqué hay recetas que estoy harta de ver en libros, revistas, televisión y que no me apetece hacer aunque tenga la sensación de que van a estar buenísimas. Ese es el caso de esta receta y no os podéis imaginar como me arrepiento de no haberla hecho antes.
Se trata de una tarta invertida porque la base es lo que queda arriba, en este caso el hojaldre. El origen al parecer es francés y debe su nombre a los/las cocineros que la inventaron a finales del siglo XIX.
En fin que como este no es un blog de historia vamos al lío como se suele decir.
La tarta en sí es muy sencilla de hacer y el contraste de sabores me ha encantado, y no solo a mí porque a los amigos con quienes la compartí también les gustó mucho. La mejor prueba es que se terminó entera.
Lo de versión libre es porque las nueces y la mermelada creo que no son un ingrediente esencial de esta tarta pero le dan un toque muy bueno y de contraste con la suavidad de la manzana. Además se hace un caramelo con mantequilla y azúcar que nada tiene que ver tampoco con un caramelo convencional.
Nada, que tendré que empezar a desempolvar recetas a ver que sorpresas me llevo. 
La tarta más cuajada, cortada en porciones y espolvoreada con canela, lista para comer.
Ingredientes:
(utilizad un molde redondo de metal antiadherente)
3 manzanas (he utilizado del tipo fuji pero también pueden ser royal gala o golden)
5 nueces peladas
2 cucharadas rasas de mermelada de albaricoque
3 cucharadas colmadas de azúcar moreno
2 cucharadas rasas de azúcar blanca
75 gramos de mantequilla
1 lámina de hojaldre
En primer lugar pelamos las manzanas, les quitamos el corazón y las partimos en cuatro trozos a lo largo. Reservamos.
Seguidamente, porque sino las manzanas se oscurecen, echamos en el molde el azúcar moreno, el azúcar blanca y la mantequilla y ponemos a cocinar al fuego hasta que se derrita la mantequilla y el azúcar. Dejamos cocinar sin dejar de remover con mucho cuidado durante un minuto a fuego medio y añadimos las manzanas. 
Removemos de forma que las manzanas se impregnen del caramelo durante unos cinco minutos pero intentando no romper los trozos de manzana. A continuación disponemos las manzanas de forma que la parte curva sea la que esté en contacto con la base del molde porque luego al desmoldar esa será la parte de arriba de la tarta. Añadimos las nueces peladas y ligeramente partidas y las dos cucharadas de mermelada.
Apagamos la hornilla y tapamos el molde con el hojaldre, ajustándolo a las manzanas. En mi caso no he quitado el exceso de hojaldre que era cuadrado, sino que lo he ido doblando y ha quedado estupendo.
Metemos el molde en el horno que tendremos precalentado a 180º arriba y abajo durante unos 30 minutos, o hasta que veamos que el hojaldre está hecho y tenga un bonito color tostado.
Sacamos la tarta del horno y esperamos que esté templada para desmoldar, unas dos horas.
Consumir a las 5 o 6 horas.
NOTA: al desmoldar veréis que el caramelo no se queda cuajado pero que no os preocupe porque finalmente se cuaja bastante más aunque no del todo y eso es lo que le da tanta cremosidad a esta versión libre de tarta tatin.
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