La receta de esta tarta la vi hace tiempo en un blog que sigo y que me encanta que es el de Mesilda, blog que aconsejo visitéis porque tiene unas recetas estupendas.
El caso es que apunté la receta en mi libreta de pendientes y me olvidé de ella temporalmente.
La casualidad hizo que este verano una compañera de trabajo de mi marido me diera de nuevo la receta de esta tarta que ella suele hacer y que siempre tiene mucho éxito, así que cuando llegué a casa volví a apuntarla en mi libreta de recetas pendientes.
El otro día me puse a revisar recetas y me di cuenta que la tenía por duplicado, sin duda era una señal, así que me dije que la prepararía como postre para la cena de Nochebuena, y así ha sido.
La tarta es suave y tiene un sabor a leche merengada que engancha, estoy segura que os va a gustar. Así que aquí tenéis mi propuesta para, por ejemplo, el postre de la cena de Nochevieja si es que no estáis saturados de tanto dulce en estas fiestas.
Para finalizar quisiera deciros que he tenido una ayudante de excepción para terminar de montar la tarta y que podéis ver en las fotos, mi sobrina Esther.
Desde hace unos años Esther que es un cielo de niña es quien me ayuda a terminar de preparar los aperitivos para las cenas navideñas, y este año además se ha encargado de desmoldar la tarta y terminarla espolvoreando canela por encima. 
Pues con esta receta dulce quiero desearos un feliz fin de año y comienzo de año nuevo.
Besos.
Con mi sobrina justo antes de servir la tarta
Esther haciendo la decoración
 Y el resultado final
Ingredientes:
(para un molde desmoldable de 23 cms. de diámetro)
1 bote pequeño de leche condensada
200 ml. de leche entera
1 palo de canela
Un trozo de cáscara de limón y la cáscara de un limón rallado
5 claras de huevo
600 ml. de nata para montar
6 hojas de gelatina
2 cucharadas de azúcar en polvo (opcional)
Canela molida
Para la base:
22 galletas tipo napolitana, de las que llevan canela
80 grs. de mantequilla
En primer lugar preparamos la base y para ello trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla derretida. Ponemos en la base de un molde desmoldable papel de hornear (para que no se nos pegue la galleta a la base y luego sea más fácil de desmoldar) y añadimos las galletas mezcladas con la mantequilla extendiendo bien hasta formar la base.
Metemos el molde en el congelador y continuamos haciendo la tarta.
Mezclamos en un cazo la leche condensada y la leche entera y añadimos el palo de canela y la cáscara de limón intentando quitarle la parte blanca para que no amargue.
Ponemos al fuego y una vez que la mezcla empiece a hervir dejamos un par de minutos hirviendo y apartamos. Retiramos el limón.
Añadimos las hojas de gelatina previamente reblandecidas un par de minutos con un poco de agua fría escurriéndoles bien el agua con la mano.
Integramos la gelatina con la leche y dejamos que se enfríe la mezcla. Una vez fría retiramos el palo de canela.
Añadimos las claras de huevo montadas como para merengue que habremos montado con el batidor de varillas, integrando a la mezcla con movimientos envolventes de arriba a abajo para que no se bajen las claras.
A continuación montamos la nata (yo suelo montar 200 ml. y así sucesivamente) que tiene que estar bastante fría para que monte bien y vamos añadiendo igualmente a la mezcla.
En este momento incorporamos también la ralladura de limón y probamos la mezcla añadiendo si fuese necesario un par de cucharadas de azúcar en polvo.
Sacamos la base del congelador y añadimos la crema conseguida.
Metemos la tarta en la nevera por lo menos ocho horas.
Pasado ese tiempo aconsejo meter en el congelador un par de horas para que se quede con un punto un poco más consistente.
Sacamos del congelador una hora antes de servirla y la desmoldamos.
Espolvoreamos por encima con canela molida y lista para comer. 
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