Hay recetas que de primeras piensas no se si la haría, si la hago no se si estará buena…en fin, que dudas, como fue mi caso con esta tarta. Ahora que ya la he hecho y la he probado puedo asegurar que estaba equivocada pues esta tarta era una de esas de la duda.
La llevé como postre a una comida en casa de una amiga y a los niños, y no tan niños, les encantó.
Lo único que casi no me dio tiempo a decorarla y tan solo le eché un poco de sirope de chocolate por encima, le hice la foto para el blog y por supuesto después vino la mejor parte que fue comérnosla.
Una de las hijas de mi amiga, que repitió trozo de tarta, me dijo que ella había intentado el día de antes hacer una tarta de las de paquete precisamente de galletas oreo pero que la mía le había gustado más, así que con la receta espero que se anime a hacerla.
Ingredientes:
(he utilizado un molde desmoldable de 22 cms. de diámetro)
Para la base:
18 galletas oreo
60 grs. de mantequilla
Para el relleno:
1/2 kilo de queso de untar
2 sobres de cuajada
200 ml. de leche entera (un vaso de los de agua)
400 ml. de nata para montar
9 galletas oreo
6 hojas de gelatina neutra
7 u 8 cucharadas de azúcar
Sirope de chocolate para adornar
En primer lugar haremos la base de la tarta triturando las galletas y mezclándolas con la mantequilla derretida previamente en el microondas o al baño María.
Untamos el molde con mantequilla y ponemos en la base papel vegetal de cocina. Echamos la mezcla de galletas y mantequilla y extendemos bien en la base del molde.
Metemos en la nevera para que se endurezca.
Mientras haremos el relleno y para ello mezclaremos en un cazo el queso, la nata y el azúcar. Pondremos el cazo al fuego sin dejar de remover hasta que hierva. 
Cuando empiece a hervir añadiremos los sobres de cuajada disueltos en la leche.
Finalmente añadiremos las hojas de gelatinas (previamente remojadas un par de minutos en agua fria) bien escurridas y seguiremos removiendo, si fuera necesario batimos con la batidora eléctrica para que no queden grumos.
Apartamos del fuego y añadimos las galletas desmenuzadas en trozos pequeños o medianos, al gusto de cada cual.
Echamos la crema resultante sobre la base de galleta que teníamos en la nevera y metemos en la nevera hasta que cuaje, por lo menos tres horas, y mejor de un día para otro.
NOTA: en la red circulan muchas versiones de esta tarta y en casi todas tan solo le añaden la cuajada como elemento para que cuaje, nunca mejor dicho, el relleno y al desmoldar no se nos espachurre. Pero como yo ya he tenido algún que otro fracaso por culpa de tartas de crema que no cuajan prefiero no jugármela y le he añadido gelatina a la preparación, así nos aseguramos que la tarta quede cremosa pero firme.
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