En estas fechas cuando paso por las fruterías se me van los ojos detrás de las fresas y ya mismo del resto de frutas veraniegas que están al llegar. Me sumerjo en sus vivos colores, pienso en la dulzura de la fruta cuando está en su punto y comienzo a pensar en recetas de tartas, pasteles, etc..
Así que decidida a no sufrir ni un minuto más fui a la frutería y compré fresas pensando exclusivamente en esta tarta, y no sabéis lo que disfruté haciéndola.
Casualmente el primer día que la hice, porque ya la he repetido en otra ocasión, fue para una comida en casa de mi amigo Juan que es fotógrafo y que hizo las fotos para el blog, y al que desde aquí quiero dar las gracias. Podéis ver algunas de las preciosas fotos que hace Juan aquí y aquí.
Como la tarta de la foto fue la primera que hice todavía no había ajustado bien la cantidad de gelatina y por tanto no quedaba completamente firme a la hora de cortarla. Una vez ajustada la cantidad de gelatina necesaria la subo al blog para que la podáis hacer y la disfrutéis.
Os aseguro que os van a comer a besos después de que vuestros comensales la prueben. 
Ingredientes:
(he utilizado un molde desmoldable de 22 cms. de diámetro pero puede ser más grande solo que la tarta os saldrá más fina)
Para la crema de limón:
El zumo y la ralladura de un limón
2 huevos
100 grs. de azúcar
75 grs. de mantequilla
Para la crema de queso:
150 grs. de queso de untar
2 sobres de cuajada
½ litro de nata para montar
200 grs. de leche condensada
5 hojas de gelatina
Cobertura:
Fresas
Kivis, plátanos…
Glaseado final:
3 cucharadas de mermelada de albaricoque
2 hojas de gelatina
1 chorrito de ron añejo u otro licor que os guste
En primer lugar haremos la base de la tarta y para ello trituraremos las galletas y las mezclaremos con la mantequilla derretida. Echamos la preparación en un molde desmoldable en cuya base habremos puesto papel vegetal y aplastamos bien hasta formar la base. Metemos en el congelador mientras hacemos la tarta.
A continuación haremos la crema de limón calentando en un cazo el zumo y la ralladura del limón, los dos huevos y el azúcar, todo ello muy bien batido. Mientras esté en el fuego no dejaremos de batir. Cuando veamos que comienza a espesar retiramos del fuego y añadimos la mantequilla cortada en dados y seguimos batiendo hasta que la mezcla esté cremosa. Reservamos.
Seguidamente hacemos la crema de queso mezclando el queso, la nata, los sobres de cuajada y la leche condensada. Ponemos a calentar sin dejar de mover y cuando vaya a hervir apartamos del fuego y añadimos la gelatina (bien escurrida) que previamente habremos puesto a ablandar cinco minutos en agua. 
Mezclamos bien para que no nos queden grumos y añadimos la crema de limón a la crema de queso. Echamos la crema resultante sobre la base de galleta que teníamos reservada y metemos en la nevera una vez la tarta esté templada durante al menos 4 horas.
Pasado ese tiempo decoramos con fresas y la fruta que más nos guste.
Por último hacemos el glaseado calentando la mermelada y añadiendo las dos hojas de gelatina previamente reblandecidas en agua y bien escurridas y un chorrito de ron.
Pintamos la fruta generosamente con el glaseado, rellenando incluso los huecos que quede entre la fruta con el mismo.
Volvemos a meter en la nevera hasta que el glaseado se cuaje, al menos una hora, y lista para comer.
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