Vamos por partes.
En el post anterior ya os adelanté que la siguiente receta que quería subir al blog era la tarta de cumpleaños que le había hecho a mi marido y aquí la tenéis.
Es una tarta fácil de hacer aunque un poco laboriosa en cuanto a que hay que preparar el bizcocho, el almíbar, el relleno, la cobertura y la decoración, pero el resultado es tan bueno que merece la pena dedicarle un ratito a esto de la repostería. Además que las tartas caseras siempre dan buen resultado y más en este caso que la base es un bizcocho tan esponjoso y tierno.
El caso es que como mi marido es músico y la tarta no iba a ser una sorpresa porque era para comérnosla de postre en una comida familiar, le pedí que me ayudara a decorarla con una partitura hecha con glasa. Para mi sorpresa, he descubierto que a mi marido se le da de maravilla esto de la decoración de tartas, no tenéis más que ver la foto y que le salió a la primera, así de gusto.
Como la cabeza no puede dejar de pensar, y este domingo pasado teníamos una comida de la banda en la que toca mi marido y había ¡¡concurso de tartas!! pues me dije hago una tarta igual que la del cumpleaños pero el doble de grande y con una partitura pintada por arriba por mi pinche preferido. Y es que la ocasión lo merecía porque están celebrando el 25 aniversario y eso no se celebra todos los días.
Pues bien, llegado el sábado estuve casi todo el día pendiente de la tarta para el domingo ponerme solo a bañar el bizcocho, rellenar, etc. El domingo por la mañana y con casi todo el trabajo ya hecho me dispuse a la tarea y la deje con la cobertura en la nevera para que se endureciera y poder decorarla con la partitura por arriba, y ahí comenzó el desastre.
Cuando al cabo de unas dos horas saqué la tarta de la nevera se me ocurrió la feliz idea de pasarla a otra bandeja y como la tarta pesaba tanto se me rajó, pero pensé bueno como la raja no es muy grande le pongo un poco más de chocolate y listo. Pero es que nos ponemos a pintar la partitura por encima de la tarta con la glasa y tampoco se quedaba firme. Aún así le di una oportunidad a la tarta y la volví a meter en la nevera para ver si la glasa se endurecía.
Pues no, no se endureció y no solo eso sino que cuando volví a mirar la tarta se había rajado de punta a punta con una raja enooorme. No sabéis lo que me entró por el cuerpo, tanto trabajo para nada porque no me la podía llevar a la comida con ese aspecto.
Tras ser consolada por mi marido y pensar en amigos para regalar la tarta a trozos, de pronto me acordé que en la nevera tenía un litro de una nata estupendísima que compré en el sitio donde hice el curso de fondant (que a ver si tengo un poco más de tiempo y lo subo al blog) y pensé en montar la nata y recubrirla en plan tosco.
Y entonces las ideas comenzaron a surgir y entró en escena el plan B. Saqué mi caja de repostería y me acordé del aroma de caramelo que utilicé para aromatizar la nata, y de la purpurina comestible y de las bolitas de decoración…finalmente mi plan B funcionó porque la nata tapó la raja de la tarta y quedó con este aspecto
Y no solo eso: la presenté al concurso y gané el tercer premio !!! de lo que estoy muy contenta ya que el primer premio lo ganó un músico de la banda que está estudiando cocina y que presentó esta maravillosa tarta que estaba de vicio y que me va a enseñar a hacer, gracias José Carlos (que así se llama el cocinero)
Moraleja: 
1- Nunca tiréis la toalla, ni la tarta. 
2- No decoréis tartas por la mañana temprano antes de desayunar que las neuronas no están despiertas, y si lo hacéis, tened pensado un plan B.
Y esta es la tarta de cumpleaños 
Ingredientes:
Para el bizcocho:
(utilicé un molde de 22 cms. de diámetro)
3 huevos
400 grs. de harina de repostería
3 sobre de gaseosa de repostería
150 ml. de aceite de girasol
El zumo de una naranja grande
200 grs. de azúcar
250 ml. de leche entera
Ralladura de un limón
Batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón hasta que los huevos estén espumosos. A continuación añadimos la leche, el zumo de naranja y el aceite de girasol. Mezclamos bien y añadimos la harina y la gaseosa.
Echamos la mezcla en un molde untado con mantequilla y con la base forrada de papel de horno y metemos al horno precalentado durante unos 25 minutos a 180º con las dos bandas.
Cuando esté hecho apagamos el horno y dejamos el bizcocho dentro durante al menos una hora.
Retiramos del horno y esperamos que se enfríe. 
Para el almíbar:
1 vaso y medio de agua
1 rama de canela
4 cucharadas de azúcar
1 cucharada de miel
5 o 6 cucharadas de Cointreau (licor de naranja)
2 trozos de la piel de un limón 
Ponemos a cocer el agua con la canela, el azúcar y la miel y dejamos cocer durante 5 minutos. A continuación añadimos el licor y la piel de limón y dejamos cociendo un par de minutos más.
Apartamos del fuego, colamos el almíbar y esperamos que esté tibio o frío para utilizarlo.
Para la crema pastelera:
1 huevo
1 vaso de leche entera
1 cucharada de maicena
3 cucharadas de azúcar
Un poco de ralladura de limón
Batimos con la batidora el huevo, la leche, la maicena, el azúcar y la ralladura de limón y ponemos en un cazo al fuego sin dejar de remover hasta que la mezcla espese. Cuando haya espesado retiramos del fuego y esperamos que la crema se enfríe para utilizarla.
Para la cobertura:
200 grs. de chocolate de cobertura
200 ml. de nata para montar
2 cucharadas de mantequilla
Troceamos el chocolate y lo ponemos a fundir en un cazo con la nata y la mantequilla. Una vez fundido retiramos del fuego y esperamos unos minutos antes de utilizarlo para cubrir la tarta.
Para la glasa:
300 grs. de azúcar glass
1 clara de huevo
1 chorreón de zumo de limón
Mezclamos el azúcar con la clara de huevo y el limón y dejamos en la nevera una media hora antes de utilizarla para decorar la tarta.
También utilizaremos mermelada, en este caso de arándanos.
Pues ya solo nos queda montar la tarta y para ello partimos por la mitad el bizcocho en dos discos y bañamos la base con el almíbar. A continuación añadimos la mermelada y encima extenderemos la crema pastelera. Tapamos con el disco de bizcocho y volvemos a bañar con almíbar.
Recubrimos la tarta con la cobertura de chocolate y metemos en la nevera un par de horas, hasta que veamos que el chocolate se haya endurecido.
Por último metemos la glasa en una manga pastelera y decoramos por encima.
Espero que os guste.
NOTA: para que la parte de arriba de la tarta quede más lisa y la podamos decorar mejor dad la vuelta al bizcocho y utilizad la base como la parte de arriba.
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