Soy un poco purista en el asunto de los roscos fritos porque, y ya se que suena a tópico, estoy acostumbrada a los que hace mi madre que están de vicio, receta que ya compartí con vosotros con su video y todo.
Y no es pasión de hija es que los borda.
El caso es que no por ser unos roscos que me encantan no pruebo a hacer otras recetas, ni mucho menos, y para muestra la que hoy os traigo.
La receta la he sacado de un programa de gastronomía tradicional y la señora los hacía en directo como se suelen hacer este tipo de preparaciones con la misma medida de casi todos los ingredientes y en cuanto a la cantidad de harina “la que admita”. La receta original no lleva ralladura de naranja pero yo se la he añadido porque además estamos en plena temporada de esta fruta y hay que aprovecharla.
Mucha gente teme a la hora de hacer este tipo de repostería que si no tiene los gramos exactos no le salga bien la receta, pero eso es como todo, hay que probar y aprender porque a lo mejor los primeros nos salen peor pero seguro que si perseveramos nos saldrán buenísimos.
Lo que me llamó la atención de esta receta es que en vez de hacer una bola, hacerle un agujero con los dedos y freir el rosco resultante, se superponen dos bolas, se hace igualmente un agujero y se fríen pero el resultado obviamente es de un rosco doble super gordo y esponjoso. Eso sí debéis tener mucho cuidado al freirlos para que no se queden crudos por dentro, así que os aconsejo que después de freir la primera tanda de roscos probéis uno a ver que tal os han quedado. Que vamos a hacer habrá que “sacrificarse probando roscos”…
Pues nada sin más os dejo con la receta que espero que hagáis, veréis que saborcillo tan rico tienen estos roscos.

Ingredientes:
(con estas cantidades salieron 24 roscos)
Las medidas de esta receta están tomadas en relación a un vaso de agua de unos 200 ml.
3 huevos
Medio vaso de licor de anís dulce
Medio vaso de leche entera 
Un tercio del vaso de aceite de oliva
1 vaso de azúcar
Ralladura de dos naranjas
3 sobres de gaseosa de reposteria (de los que vienen dobles)
Harina la que admita (más de medio kilo)
Azúcar y canela mezclados para emborrizar después de fritos
Aceite de oliva para freir
Un trozo de cáscara de naranja sin la parte blanca
Separamos las yemas de las claras de los huevos y montamos estas últimas.
Incorporamos las claras a las yemas batidas con movimientos envolventes para que no se bajen.
Añadimos a continuación el anís, la leche, el aceite de oliva, el azúcar y la ralladura de naranja, removiendo después de cada incorporación.
Comenzamos a añadir harina a la masa hasta que veamos que untándonos las manos con aceite podemos hacer una bolita consistente para darle forma pero no demasiado dura. Añadimos también la gaseosa mientras vamos añadiendo la harina.
Así quedó mi masa

Tapamos la masa y dejamos reposando durante una media hora.
Ponemos bastante aceite en una sartén alta y echamos la cáscara de naranja.
Cuando la cáscara empiece a burbujear, dejamos como un minuto y la apartamos. Este proceso es el de desahumar el aceite para que no tenga tanto sabor y no tape el de los roscos que vamos a freir.
Vamos haciendo los roscos y echándolos seguidamente en la sartén del siguiente modo: hacemos dos bolas de masa y las ponemos una encima de otra, 

les hacemos un agujero en el centro con los dedos y las echamos con mucho cuidado en la sartén.
Freimos los roscos por tandas de 4 o 5 a fuego medio.

Sacamos, escurrimos en papel absorbente y seguidamente los pasamos por la mezcla de azúcar y canela.
Dejamos enfriar y guardamos en un recipiente hermético en cuya base pondremos papel de cocina para que absorba el aceite de la fritura.
Solo nos queda comer y disfrutar.

Sí, este me lo comí yo…y alguno más

Buen fin de semana!

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