En mi cruzada particular con las naranjas de la encimera de mi cocina, sigo haciendo recetas que giran en torno a ellas.
Me acordé de una receta que me dio la madre de una amiga hace ya un par de meses en el campo de naranjos que precisamente tiene y donde pasamos muy buenos ratos.
Estas son las naranjas de mi amiga antes de que madurasen.
Y estas son sus gallinas que no tienen nada que ver con la receta pero prometí que pondría la foto.
La receta me la dio para roscos fritos pero la verdad es que yo la he modificado un poco y he hecho los roscos al horno (sí, estaba un poco vaga y no quería ponerme a freir y ensuciar más de la cuenta), además le he puesto la cobertura de chocolate con lo que quedan más sabrosos.
De todas formas tengo que probar a hacer los roscos fritos porque es la receta original y así veo que tal quedan. Ya os diré.
Por ahora os dejo con esta versión que ha volado porque qué sería de lo que una cocina, sobre todo de dulces y postres, sin amigos y familiares que se coman lo cocinado.
Los roscos recién bañados en el chocolate:
Los roscos después de enfriarse el chocolate:
Ingredientes:
(salen unos 20 roscos)
1 vaso de zumo de naranja
1 vaso de azúcar
Medio vaso de aceite de oliva
1 sobre de gasificante de repostería (son dos sobrecitos que vienen juntos cada uno de un color, aunque depende del fabricante y otras veces es un solo sobre)
Ralladura de un limón
Canela molida 
30 cucharadas colmadas aprox. de harina de fuerza
Cobertura:
200 grs. de chocolate negro para fundir
4 cucharadas colmadas de mantequilla
Se mezcla el zumo de naranja con el azúcar, el aceite, la ralladura de limón y la canela. Batimos bien y vamos añadiendo poco a poco la harina y el gasificante, hasta que veamos que tenemos una masa que podemos manejar, compacta en cuanto a que se despegue de las manos pero no demasiado dura porque sino los roscos quedarán como piedras. A continuación dejamos reposar la masa tapada una media hora aproximadamente.
Pasado este tiempo nos disponemos ya a hacer los roscos y para ello vamos cogiendo porciones de masa, les damos forma de cilindro con las manos y unimos los extremos para darles forma de rosco. Los vamos poniendo en la bandeja de horno en la que habremos puesto papel de aluminio untado con mantequilla para que no se peguen.
Echamos azúcar por encima de los roscos y los metemos al horno unos 20 minutos aprox. a 180º arriba y abajo.
En este punto sí os digo que se cuecen enseguida y hay que controlar muy bien que no se tuesten demasiado porque sino pierden mucha humedad y se quedan duros.
Una vez hechos los sacamos del horno, y cuando estén templados los bañamos con la cobertura que haremos derritiendo el chocolate junto con la mantequilla. Los vamos poniendo en una fuente hasta que el chocolate se enfríe y listos para comer.
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