Mientras pensaba en poner esta receta en el blog me he acordado de la de veces que la he hecho y la he dado.
A mi llegó de forma casual cuando un día en la facultad (que ya ha llovido, madre mía) una compañera de clase comentó que su madre la hacía en casa cuando tenía invitados y que estaba muy buena, y allí estaba yo apuntando la receta, seguramente en el margen de algún apunte, y haciéndola poco después para comprobar que es verdad que está muy buena.
Bueno, aparte de la nota nostálgica ¿será que el día me ha puesto así?, deciros que lo que más me gusta es lo refrescante que es el pastel, por lo que va estupendamente para después de una comida abundante.
Ingredientes:
1 lata pequeña de leche condensada (500 grs.)
2 tetra bricks de nata para montar de 200 ml. cada uno
1 vaso de los de agua de zumo de limón colado
16 o 17 bizcochos (de los que son de forma ovalada y van pegados de dos en dos y se suelen comprar para mojar en chocolate)
1 vaso de leche entera para mojar los bizcochos
Coco rallado para adornar
Se mezcla bien la leche condensada con el zumo de limón. 
Aparte se monta la nata con las varillas (para ello nada mejor que tenerla bien fría) y se añade con suavidad a la mezcla de leche condensada y zumo de limón, obteniendo con ello la crema. Reservamos.
A continuación comenzamos a montar el pastel y para ello echamos en un plato hondo la leche y vamos mojando en ella los bizcochos, disponiendo una capa en la base del molde que vayamos a utilizar (a poder ser cuadrado o rectangular). Por encima de los bizcochos ponemos la mitad de la crema que tenemos reservada. Encima de la crema otra capa de bizcochos mojados y para finalizar la otra mitad de crema.
Espolvoreamos por encima el coco rallado y metemos la tarta en la nevera hasta que adquiera consistencia, unas 4 o 5 horas.
Yo suelo hacerla incluso de un día para otro.
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