Hay bizcochos que
están buenos, que son jugosos, que quedan esponjosos… pero no siempre un
bizcocho reúne todo esto, por eso cuando haces uno que sí reúne estas características
como el que hoy os presento te quedas la mar de contenta.
La receta me la dio
mi marido que a su vez se la había dado una compañera de trabajo, que a la vez
la había probado de una tercera persona, en fin, me encantan las recetas que se
van dando de boca en boca porque normalmente quiere decir que están buenas de
verdad, y es que no preguntas una receta para hacerla si no te ha gustado mucho
o por lo menos eso es lo que yo hago.
Además ha
coincidido que este bizcocho en diferentes versiones está muy de moda entre mis
amigas blogueras, vaya, ya mismo hacemos una cata de las diferentes versiones y
ahí lo dejo.
Asi que si estáis
pensando en un bizcocho para las sobremesas de este largo fin de semana no lo
dudéis hacedlo porque no os arrepentiréis, y es que además de todo lo que os he
comentado lo mejor es el suave sabor a mandarina que tiene ya que las lleva
batidas en la masa.
Ingredientes:
(he utilizado para
su elaboración la Kitchen Aid que aunque no es imprescindible sí ayuda a la
hora de batir bien los huevos y aumentar por tanto la esponjosidad del
bizcocho)

3 huevos
250 grs. de azúcar
250 grs. de harina
1 yogur natural
1 sobre de levadura
2 mandarinas
cocidas con piel en medio vaso de agua
100 grs. de aceite
de girasol
Una pizca de sal
Azúcar glass para
espolvorear por encima una vez horneado y frío
En primer lugar
ponemos a cocer las mandarinas con la piel y troceadas con medio vaso de agua,
quitando tan solo la parte del tallo. Dejamos cocer durante unos ocho minutos
hasta que veamos que están más o menos tiernas. Trituramos con la batidora
hasta hacer una crema lo más fina posible, y dejamos también el agua de cocción
que prácticamente se habrá evaporado. Reservamos.
Batimos los huevos
con el azúcar hasta que doblen de tamaño o por lo menos hasta que veamos que la
mezcla se ve esponjosa por lo que estará bien que os ayudéis de unas varillas
eléctricas.
Añadimos a
continuación la crema de mandarinas y continuamos batiendo con las varillas.
Después añadimos el
yogur y el aceite y continuamos batiendo.
Por último
incorporamos la sal, la harina y la levadura y mezclamos esta vez a mano sin
las varillas eléctricas con movimientos envolventes hasta que la harina esté
bien integrada.
Untamos un molde
con mantequilla y ponemos en la base papel de hornear también untado con
mantequilla y echamos la mezcla.
Horneamos en horno
precalentado durante unos 35 o 40 minutos a 180º con calor arriba y abajo.
Sacamos del horno y
dejamos enfriar completamente antes de desmoldar.
Espolvoreamos por
encima el azúcar glass.

Ya solo nos queda
comer y disfrutar.
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