Hago casi siempre la masa de las pizzas. Esta receta no sé ni las veces que la he hecho y siempre sale bien, pero es importante saber que lo fundamental es el reposo de la masa una vez hecha para que doble el volumen y la forma de estirarla, que siempre, como todo, es al gusto: más fina o más gruesa.
En cuanto a qué echarle a la pizza lo suelo dejar a la imaginación pero lo que nunca falta es queso mozzarella fresca ( de la que viene en una bolsa con líquido) y a ser posible un buen tomate frito.
La que veis en la foto la hice con tomate frito, orégano, queso mozzarella, queso azul, queso de cabra, salami, jamón serrano, cebolla, alcaparras y aceitunas negras.
Que las disfrutéis.
Ingredientes:
1/2 kg. de harina ( puede ser de fuerza pero no es imprescindible)
1 sobre de levadura de panadero ( puede ser también un taquito de levadura fresca)
4 cucharadas de aceite
2 pizcas de sal
1 vaso de agua templada
Ponemos la harina en un cuenco bien grande o en la encimera de la cocina y hacemos un hoyo en el centro.
Aparte se calienta el agua y disolvemos en ella la levadura. Una vez disuelta la añadimos a la harina y mezclamos.
A continuación echamos la sal y el aceite y comenzamos a amasar hasta que consigamos hacer una bola de aspecto elástico. Si durante el proceso de amasado la masa necesita más harina se va añadiendo y lo mismo si necesita más aceite o un poquito de agua.
Una vez que esté hecha la masa tenemos que ponerla a fermentar hasta que doble de volumen. 
Yo tengo un truco para ello que consiste en calentar el horno arriba y abajo a solamente 30 º y dejarlo unos 25 minutos. Entonces apago el horno y meto la masa en un cuenco en el horno, y como ya tiene calor ahí es donde la dejo fermentar unas dos horas. 
Después sacamos la masa y la vamos dividiendo según queramos el tamaño de la pizza, la estiramos y ya tenemos lista la base.
Ya solo nos queda ponerle los ingredientes y meterla al horno.
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