Desde que mi marido
vio esta receta en un programa de CanalCocina de la cocinera, creo que inglesa,
Lorraine Pascale estaba detrás de mi para que le hiciera este pan.
No negaré que me
hice la interesante un tiempo para darle un poco de “vidilla” al asunto
diciéndole que si no tenía tiempo, que si lo hacía a ver quien se iba a comer
tanto pan, etc., etc., pero al final como soy una mujer fácil, culinariamente
hablando, anoche cuando llegué de trabajar le hice el pan y os puedo asegurar
que me quedé no sorprendida sino lo siguiente cuando lo probamos, ¡madre mía
que cosa tan rica!.
De hecho hoy no
pensaba publicar pero es que este pan está tan bueno y es tan tan fácil que quería
compartirlo con vosotros y aconsejaros que lo hagáis si tenéis alguna ocasión
especial porque realmente para hacerlo a diario no es por lo calórico pero de
vez en cuando se puede dar uno un capricho. Además es ideal si tenéis invitados
porque seguro que los sorprenderéis.
No podréis dejar de
comer…vosotros mismos lo comprobaréis.
Recién sacado del horno
Ingredientes:
475 grs. de harina
de fuerza
1 cucharadita
colmada de levadura en polvo tipo Royal
200 ml. de agua
Media cucharadita
rasa de sal
Media cucharadita
rasa de pimentón dulce
Media cucharadita rasa
de mostaza en polvo
2 cucharaditas
colmadas de orégano
Una pizca de pimienta negra molida
150 grs. de queso
cheddar rallado y un puñadito más para echar por encima del pan antes de meter
en el horno
6 lonchas de jamón
york picadas
Echamos la harina
en un cuenco grande y añadimos la sal, las especias y la levadura.
Seguidamente
añadimos el queso y el jamón york.
Mezclamos y
añadimos el agua.
Amasamos un par de
minutos hasta que podamos sacar la masa del cuenco y ponerla sobre una
superficie enharinada previamente para que no se nos pegue.
Si fuese necesario
añadir un poco más de agua se la añadimos. En mi caso tuve que añadir 50 ml.
más pero a lo mejor es que pesé un poco más de harina de la cuenta.
Damos finalmente a
la masa (que se queda ligeramente pegajosa) forma redonda y ponemos el pan sobre
una bandeja de horno en la que habremos puesto en la base papel de horno para
que no se pegue.
Hacemos tres cortes
sobre la superficie del pan y echamos por encima un puñadito de queso rallado.
El horno debe de
estar caliente cuando metamos el pan, yo lo puse a 200º con calor arriba y
abajo mientras hacía la masa.
Justo antes de meter
el pan echamos un par de cucharadas de agua directamente sobre la base del
horno para crear la humedad necesaria para que el pan no se reseque o bien
metemos un recipiente apto para horno con un poco de agua para procurar esa
humedad durante la cocción. En mi caso eché el agua sobre la placa de horno.
Metemos
seguidamente el pan poniéndolo en la parte baja del horno, yo lo puse en la
segunda altura desde abajo, y horneamos durante unos 35 o 40 minutos hasta que
veamos que al tocar el pan la superficie está ligeramente crujiente, además nos
daremos cuenta de que está hecho porque adquirirá un precioso color dorado.
Una vez hecho
sacamos del horno y lo ponemos sobre una rejilla para que pierda calor.
Se puede comer
templado que es una delicia o frío que también está buenísimo.
No os vais a poder
resistir a este pan.
NOTA: la receta
original lleva cebollino en vez de orégano pero como no tenía cebollino lo
cambié por el orégano que le va de maravilla.
En cuanto al queso
cheddar es mejor comprar un trozo y rallarlo para que tenga mejor sabor.
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