Hacer pan es una de
las cosas más gratificantes que se pueden hacer en la cocina aunque también
quizá de las más técnicas porque se necesita de mucha precisión en el pesado de
los ingredientes, de mimo con las masas y tiempos de espera correspondientes…
que tiene su proceso vaya.
Quizá consecuencia
de lo dicho anteriormente unido a que una está escasa de paciencia y ya no
digamos que el peso de cocina lo utilizo más bien poco, dio como resultado que
fueran pocas las veces que me pusiese a hacer pan.
Mi primer contacto
con el mundo del pan fue con la panificadora que mi marido me regaló hace ya
por lo menos ocho años, y la verdad es que la he utilizado bastante aunque casi
no tengo recetas de pan en el blog.
Pero todo cambió
hace unos años cuando participé en un taller de pan con mis queridas Pipirranas
de las que otras veces os he hablado. Podéis ver la entrada del taller aquí.
Gracias a ese
taller comencé a familiarizarme más con las masas y a disfrutar de hacer pan a
mano, y es que en el grupo hay auténticas maestras en esto del pan.
Fue ahí donde
hicimos el pan que hoy os presento que es de mi amiga Laura que tiene un blog
que no os podéis perder Cocinax2 y con unas manos para el pan que ni os cuento,
una artista. Bueno para el pan y para todo.
A tener en cuenta y
muy importante es la harina que utilicéis, y ahí tengo la suerte de que Andrés
de El Amasadero lo tengo a cinco minutos de casa así que utilizo las harinas
que el vende y que son sensacionales, y conste que no lo digo por propaganda ni
por ningún interés es que lo pienso de verdad. Además que es un encanto y
siempre me aconseja cuando me paso a comprarle algún producto. Andrés vende
on-line así que podéis adquirir sus productos igualmente a través de su web.
Pero vaya que es tan conocido que ni presentación necesita.
Animaros de verdad
de la buena a hacer pan en casa y a Laura gracias por la receta y los consejos
y muchos besos.

El pan terminado que de aspecto no salió perfecto pero de sabor estaba de lujo
Ingredientes para
un pan de medio kilo:
½ kg de harina
panadera recia
290 grs. de agua
templada
4 grs. de levadura
seca de panadería
8 grs. de sal
Una cucharada rasa
de orégano seco
Una cucharada rasa
de tomillo fresco
Una cucharada rasa
de romero seco
2 cucharadas rasas
de tomates secos que pondremos a hidratar con 3 cucharadas de aceite de oliva
Disolvemos la
levadura en el agua y reservamos.
Aparte integramos
con una rasqueta (utensilio de plástico flexible con forma de media luna que se
utiliza en panadería) la harina con el agua y la levadura, añadimos la sal y
amasamos un poco.
Echamos la masa
sobre una superficie enharinada y amasamos hasta obtener una masa lisa y
elástica, unos 5 minutos. Le damos forma redonda y lo ponemos en el cuenco.
Lo tapamos con
plástico de film transparente y lo dejamos en un lugar templado hasta que doble
de volumen, en mi caso tardó una hora pero hay que tener en cuenta los días de
calor que estamos teniendo así que puede tardar un poco más dependiendo de la
temperatura que haga.
Pasado ese tiempo
desgasificamos la masa en el mismo cuenco (desgasificar es presionar con los
puños en la masa básicamente), la ponemos de nuevo en la encimera enharinada y
amasamos un poco, unos 3 minutos.
En este paso es
cuando he añadido las especias y los tomates secos (sin el aceite) en dos
tandas, haciendo pliegues y amasando para que los ingredientes se queden bien
integrados con la masa.
Damos forma a la
hogaza de pan haciendo pliegues en todas direcciones y metemos en un banetón (recipiente
de panadería que podéis ver en la primera foto) bien enharinado. Volvemos a tapar con film transparente y dejamos
levar hasta que doble de volumen, en mi caso unos 50 minutos.
Precalentamos el
horno a 240º y forramos la bandeja con papel de horno o de aluminio poniendo un
poco de harina encima. Metemos también un cuenco resistente al calor con un
poco de agua y ponemos sobre la bandeja del horno para que haya humedad en el
horno durante la cocción.
Cuando el horno
esté caliente volcamos la hogaza sobre la bandeja y hacemos unos cortes sobre
el pan, al gusto. No le hice cortes porque el banetón que utilicé tiene unas
estrias muy bonitas y quería que ese fuera el dibujo del pan.
Horneamos el pan a
240º durante los primeros 15 minutos y bajamos la temperatura a 200º horneando
unos 30 minutos más.
Pasado ese tiempo
sacamos el pan del horno y dejamos enfriar encima de una rejilla antes de
comérnoslo.

Se debe vigilar el
tostado del pan y si vemos que está demasiado tostado lo cubrimos con papel de
aluminio hasta que se termine de hornear.
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