Ya se que hoy es un
día en el que casi casi toca publicar recetas ligeras para rebajar parte de las
calorías que hemos ido acumulando estos días de desmadre y también disfrute culinario
con tantas torrijas, potajes, cervecitas y tapas, etc., pero es que ayer cuando
me puse a poner orden en la cocina me di cuenta que en breve se terminarán las
naranjas de este año, no hay más que salir a la calle y oler el azahar que está
en pleno apogeo.
Así que es ahora
cuando toca hacer esta mermelada que está deliciosa y en la que creo que es
fundamental la piel de la naranja porque le da ese punto especial que hace que
no podáis dejar de comerla.
Espero que os
guste.

Mi desayuno de hoy…
Ingredientes:
500 grs. de
naranjas, en mi caso fueron 4
200 grs. de azúcar
400 ml. de agua y
un litro y medio más para hervir las pieles de la naranjas
En primer lugar
ayudados a poder ser de un pela patatas sacamos la piel de las naranjas
intentando no coger la parte blanca. Troceamos la piel en trozos pequeños o
medianos, al gusto.
Ponemos el agua a
hervir y cuando esté hirviendo añadimos las pieles de las naranjas y cocemos
durante 15 minutos. Pasado ese tiempo escurrimos y reservamos la piel. Todo
esto lo haremos para evitar que amarguen.
Aparte terminamos
de pelar las naranjas intentando igualmente quitar toda la parte blanca y las
troceamos, disponiendo para todo ello las naranjas en un cuenco para aprovechar
todo el zumo que soltarán mientras las estemos pelando y troceando.
Añadimos a
continuación a las naranjas el azúcar y las pieles reservadas.
Ponemos todo el
conjunto en una olla al fuego, añadimos el agua, y cocemos a fuego medio,
medio-bajo, durante unos 40 o 50 minutos, removiendo de vez en cuando para
evitar que se nos pegue.
Sabremos que la
mermelada está lista cuando adquiera una textura brillante y se haya reducido
más o menos a la mitad de su volumen.
Tened en cuenta
también que cuando se enfríe espesará un poco más.
Retiramos del fuego
y echamos en un recipiente. En mi caso como era poca cantidad ni me planteé
hacer conserva porque la vamos a gastar en breve, aparte que le tengo mucho
respeto al hecho de la esterilización para hacer conservas y casi nunca hago.

Cuando se enfríe la
tendremos lista para comer y disfrutar.
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