Que me gustan las galletas es un hecho, pero que soy un poco floja a la hora de hacer galletas demasiado elaboradas también.

No digo con eso que no me lance algún día a hacer alguna obra galletil de esas preciosas que circulan por la red o en los libros de repostería que tengo, pero la realidad es que cuando preparo galletas en casa suelo terminar haciendo la elaboración más sencilla posible, como esta que hoy os presento.

Decir que estas galletas están ricas es quedarse corta y decir que son facilísimas de hacer también, así que ya sabéis con la receta que paso a compartir con vosotros no hay excusa para no disfrutar de unas deliciosas galletas caseras.

Espero que os gusten.

galletas

Ingredientes:

(para 27 galletas)

 

200 grs. de mantequilla que tendremos a temperatura ambiente

140 grs. de azúcar moreno

El zumo de media naranja y la ralladura de una naranja entera

100 gramos de arándanos secos

280 grs. de harina integral de trigo

Una pizca de sal

1 yema de huevo

 

En primer lugar rallamos la piel de la naranja y reservamos, y con el zumo de media naranja ponemos a macerar los arándanos durante una media hora.

Mezclamos la mantequilla con el azúcar hasta que el azúcar esté integrado.

Añadimos la yema de huevo, mezclamos, y seguidamente incorporamos 2 cucharadas del zumo de naranja de la maceración.

Echamos la harina poco a poco a la mezcla, los arándanos y la pizca de sal.

Integramos bien todos los ingredientes pero sin amasar en exceso ya que de lo contrario nuestras galletas pueden salir un poco duras.

Metemos la masa en la nevera unos 15 minutos.

Pasado ese tiempo sacamos la masa de la nevera y vamos haciendo bolitas del mismo tamaño que dispondremos en las bandejas de horno en cuya base habremos puesto papel de horno para que no se peguen.

Una vez dispuestas las bolas de masa aplastamos con un par de dedos para que adquieran la apariencia de galleta, dejando un espacio entre cada galleta.

Horneamos en horno precalentado a 200º con calor arriba y abajo durante unos 15 minutos. A tener en cuenta que cuando las saquéis del horno estarán todavía algo tiernas pero que conforme se enfrían se endurecen.

Sacamos las galletas del horno y las ponemos encima de una rejilla hasta que se enfríen.

Una vez frías las guardamos en una bolsa o en una caja metálica y ya las tenemos listas para comer y disfrutar.

Espero que os gusten.

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