Me gusta utilizar tomates secos porque le dan mucha intensidad a las comidas, en especial a las carnes.
Cada vez los podemos encontrar en más supermercados aunque todavía no está tan generalizada su venta, así que cuando los vi en unos grandes almacenes que suelo comprar los cogí sin pensar exactamente en ninguna receta, y eso que la cantidad es considerable dado que vienen en una especie de fiambrera de grandes dimensiones de la que ahora no recuerdo con exactitud el peso. Ni os cuento la mirada de mi marido en el super cuando me vió aparecer con la susodicha fiambrera repleta de tomates secos, y yo diciéndole que era una compra muy precisa… 
Ingredientes:
1 solomillo de cerdo
200 grs. de setas
10 tomates secos
Medio vaso de vino blanco
Media cebolla
Una pizca de tomillo
Sal
4 cucharadas de aceite de oliva
En una olla (en este caso olla rápida) echamos el aceite de oliva y cuando esté caliente marcamos el solomillo entero de manera que no quede crudo por fuera. Apartamos y reservamos.
En el mismo aceite sofreímos la cebolla picada, las setas picadas y los tomates secos picados que habremos tenido en maceración en el vino blanco durante una hora previamente. Sofreímos ligeramente hasta que las setas pierdan algo de líquido y añadimos el solomillo.
A continuación añadimos el vino blanco, algo de sal y el tomillo, mezclamos bien y cerramos la olla. Cocinamos a tope de presión durante 10 minutos.
Abrimos la olla una vez se haya enfriado y ponemos  a cocer destapada durante unos 5 o 6 minutos. 
Apartamos y listo para comer.
NOTA: si hacéis la receta en olla convencional una vez añadáis el vino y que pierda algo del olor a alcohol, tendréis que añadir por lo menos un vaso de agua y dejar cocer hasta que la carne esté tierna. 
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