Hoy os traigo una receta para que el pollo a
la parrilla os salga siempre sabroso, jugoso y en su punto, vaya perfecto. La
receta la tenía apuntada desde hace tiempo (no recuerdo de donde) pendiente de
hacer y la verdad es que merece la pena.
En este caso he utilizado picantones en vez de
pollo pero el resultado es el mismo.
Y es que el hecho de que el pollo esté primero
en salmuera le hace que tome todo el sabor de lo que le añadamos a la misma,
después al cocerlo al vapor o en el micro que esté tierno y por último al
asarlo en la parrilla con el romero el toque final de sabor y de crujiente.
Si tenéis la suerte
de hacer el pollo en una barbacoa pues ya ni os cuento como os saldrá de rico.

Ingredientes:
2 picantones
(pollos pequeñitos)
200 ml. de agua caliente
1 litro de agua
3 hojas de laurel
La cáscara de un
limón
Media cebolla
4 ajos pelados y
laminados
2 cucharadas de
pimienta en grano
3 o 4 cucharadas de
miel
2 cucharadas de sal
3 o 4 ramas de
tomillo fresco
4 o 5 ramas de
romero fresco (cortesía de mi amigo Pablo)
4 o 5 cucharadas de
aceite de oliva
Sal
Partimos los
picantones por la parte de la pechuga dividiéndolos en dos partes cada uno,
aunque también podéis abrirlos y dejarlos enteros.
En un cuenco grande
echamos la miel, el laurel, el limón, la cebolla picada en juliana, los ajos,
la pimienta, la sal y el tomillo. Añadimos el agua caliente y mezclamos.
Echamos el litro de
agua removemos y añadimos los picantones de manera que queden cubiertos.
Tapamos y dejamos que tomen sabor durante 3 o 4 horas.
Pasado ese tiempo
sacamos los picantones de la salmuera y los ponemos escurridos en un cuenco
cociéndolos bien en el microondas durante 15 minutos (tapamos el cuenco con
film transparente y le hacemos agujeritos) o bien al vapor en una olla.
Posteriormente
disponemos en la base de la plancha de cocina las ramas de romero y el aceite
de oliva, añadiendo los picantones para que se hagan a la plancha dándoles la
vuelta para que se tuesten por los dos lados.

Una vez que los
picantones hayan cogido color y la piel esté crujiente desechamos el romero y
retiramos los picantones del fuego. Ya solo nos queda comer y disfrutar.
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