Cuando era pequeña me encantaba que mi madre hiciera albóndigas, sobre todo comérmelas recién fritas y antes de hacerles cualquier tipo de salsa, tanto era así que mi madre solía hacer albóndigas de más y dejaba unas cuantas para que nos las comiéramos fritas sin más.
Y es que las albóndigas es un plato muy tradicional a lo ancho y largo de nuestro país ya que en casi todas las casas se suelen elaborar de una u otra manera.
Estas que hoy presento están hechas con ingredientes diferentes a como las suelo elaborar, por eso de variar un poco, y la verdad es que el resultado me ha gustado mucho.
Para acompañarlas hice unos guisantes salteados con cebolleta fresca, no diréis que no es un plato completo, nutritivo y fácil de hacer así que ya sabéis…a cocinar.
Ingredientes:
(me salieron 17 albóndigas)
400 grs. de carne picada de pollo
2 huevos
3 rebanadas de pan tostado que trituré hasta que parecían pan rallado
2 cucharadas de cebolla frita crujiente (la suelo comprar en Mercadona)
El zumo de una naranja
2 cucharadas de salsa de soja
1 ñora
Media cucharadita de azúcar moreno
Pimienta negra molida
4 cucharadas de aceite de oliva
Sal
En primer lugar haremos las albóndigas y para ello batiremos los huevos y añadiremos la carne picada, el pan tostado rallado y la cebolla. Mezclamos bien hasta formar una masa y aliñamos con la pimienta y un poco de sal.
A continuación vamos cogiendo trocitos de masa y formando las albóndigas.
Ponemos en una olla el aceite y la ñora y cuando el aceite esté caliente añadimos las albóndigas y doramos bien por todos los lados.
Seguidamente añadimos el zumo de naranja, la soja y el azúcar y dejamos cocer a fuego medio durante unos cinco minutos, rectificando de sal si fuera necesario.
Pasado ese tiempo apartamos del fuego y listas para comer.
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