Aunque ya hace una semana que volví de las vacaciones me parece que ha pasado un mes,
que barbaridad, ¡que rápido se acaba la bueno!
Y aunque no he abandonado el consumo de verduras en verano ni mucho menos porque
me encantan, la verdad es que también han aumentado durante las vacaciones las
barbacoas en una cantidad que podríamos denominar de escandalosa, imagino que
me entendeis.
Así que el otro día en la frutería poco menos que me volví loca comprando frutas y verduras.
Llegué a casa sin saber muy bien que hacer de comer (es que en vacaciones estoy
en modo flojo total y casi ni cocino) así que después de pensar un rato me
decidí por hacer este risotto de verduras que vengo a compartir con vosotros.
Y como compré bastantes tomates hice también gazpacho que ya mismo empieza el
frío y no apetece tanto.
Espero que os guste la receta y que el verano os haya servido para desconectar un poco
antes de volver a reincorporaros con fuerza y ánimo a vuestras ocupaciones.

 

Ingredientes: (para 3 personas)
200 grs. de arroz
6 veces la cantidad de agua de lo que ocupe el arroz medido en un cuenco
5 champiñones
1 puerro
1 apio
1 zanahoria
2 tomates secos en aceite de oliva
1 chorrito de vino blanco
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de mantequilla
5 cucharadas de queso parmesano rallado
Orégano
Sal
1 guindilla (opcional)
En primer lugar ponemos a calentar el agua en un cazo y cuando esté caliente
bajamos el fuego al mínimo conservándola así mientras hacemos el risotto para
que no nos corte la cocción por la diferencia de temperatura cuando estemos
cocinando el arroz.
Trituramos o picamos lo más pequeño posible el puerro, el apio, la zanahoria pelada y los
champiñones y ponemos en una olla a sofreir con el aceite de oliva y un poco de sal.
Dejamos a fuego medio hasta que veamos que se ha evaporado gran parte del líquido de la
verdura. Añadimos el vino y subimos el fuego para que se evapore el alcohol. Dejamos
un par de minutos.
Echamos el arroz y los tomates secos picados, bajamos a fuego medio y comenzamos a
echar el agua caliente poco a poco sin dejar de remover.
Continuamos echando agua conforme el arroz la vaya absorviendo y seguimos removiendo hasta
que el arroz esté cremoso, ese es el único truco del risotto, ir echando el
agua poco a poco y el remover suavemente.
Pasados unos quince minutos más o menos el arroz ya estará blando, así que añadimos un
poco de orégano, la guindilla troceada (opcional), el queso y la mantequilla.
Añadimos sal al gusto.
Removemos hasta que el queso y la mantequilla se hayan derretido e integrado y retiramos
del fuego.

 

Listo para comer y disfrutar.
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