Descubrí los risottos a través de mi amigo Pedro de Córdoba que nos invitó hace tiempo a comer para su cumpleaños a un restaurante super chulo en el que nos pusimos bonitos como se suele decir. Aquel risotto era de setas y desde entonces lo he hecho muchas veces.
Lo que más me gusta del risotto es la cremosidad que tiene y que lo puedes hacer casi con cualquier ingrediente que tengas en casa y te sale buenísimo, así que además es muy socorrido.
Este que veis en la foto lo hice porque me acordé que tenía en el congelador una fiambrera con restos de caldo de haber cocido mejillones ( siempre me da pena tirar las sobras y acabo con el congelador lleno de “fiambreras indocumentadas”) y además tenía un excedente de tomates frescos que iba utilizando a marchas forzadas antes de que se me pusiesen malos.
Resumiendo: cualquier resto de caldo sabroso nos sirve para hacer este risotto y sino siempre podemos echar mano de las socorridas pastillas de caldo concentradas o hacerlo nosotros mismos. 
En el caso de los mejillones basta con ponerlos al vapor con uno o dos vasos de agua, una rodaja de limón, un poco de perejil y pimienta y dos o tres ajos enteros, esperar que se abran los mejillones, colar el caldo y listo.
Ingredientes:
(para 2 personas)
5 puñados de arroz
1 tomate maduro picado en trozos medianos (sin pelar) 
2 ajos picados
Media cebolla picada
8 o 9 cazos (de los de repartir la sopa) de caldo
2 cucharadas colmadas de mantequilla
4 o 5 cucharadas colmadas de queso parmesano rallado
4 cucharadas de aceite de oliva
Orégano
Sal
Primero ponemos a calentar el caldo en una olla y cuando esté caliente bajamos la temperatura de manera que siempre esté templado mientras vamos haciendo el risotto. Mantenemos al fuego.
En otra olla ponemos el aceite y sofreímos hasta que coja algo de color la cebolla y los ajos. Añadimos el tomate y le damos una vuelta para que pierda algo de agua y seguidamente añadimos el arroz, le damos una vuelta en la olla para que se selle y se impregne de los sabores y echamos un cazo del caldo caliente.
Lo importante en este punto es no dejar de remover suavemente e ir añadiendo caldo caliente poco a poco conforme el arroz lo va admitiendo.
Cuando al arroz está hecho, unos 15 minutos, se añade un poco de orégano ( al gusto), la mantequilla y el queso parmesano, se prueba de sal y se aparta del fuego. Listo para comer.
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