No se
porqué le tenía cierto respeto a este receta, quizá porque a mi marido le
encantan las tortillitas de bacalao y tiene en un pedestal las que hacía su
abuela María y una hermana de ella, su tita Dolores.
Un
día le pedí a mi suegra que hiciera tortillitas de bacalao y que me pasase la
receta que es en esencia la misma que a la vez hacía su suegra y que en tan
alta estima tiene mi marido.
Cuando
las probé me encantaron, pero guardé la receta sin más en pendientes hasta hace
poco que las hice por primera vez y me di cuenta que no es una receta
especialmente difícil, aunque sí que necesita cierto mimo sobre todo a la hora
de freir las tortillitas ya que la masa tiene una densidad media y hay que
buscarle el punto.
Las proporciones
de la receta que os doy son de las tortillitas que yo hice que difieren tan
solo en dos puntos con las de mi suegra y es que ella añadió 600 grs. de harina
y justo antes de freirlas incorporó a la masa un vaso de agua caliente, no hice
a propósito el cambio, es que se me olvidó echarle el agua caliente y
consecuentemente tampoco añadí más harina a la preparación.
Las
de la foto son las que hizo mi suegra porque ese día tuve más tiempo para hacer
fotos pero de aspecto y sabor son muy parecidas a las que yo hice.
Se
suelen acompañar con una ensalada de naranja o bien, y esta opción me encanta,
con una ensalada/sopa de lechuga muyyy picada y ajos y aliñada con sal, aceite
de oliva y vinagre que se toma obviamente con cuchara.
Mi
marido finalmente me dio el aprobado aunque por supuesto es difícil dar con un
sabor que se tiene tan arraigado a la memoria, ni lo pretendo, y más cuando las
hacía tu abuela con todo lo que ello lleva implícito de sentimientos y
recuerdos, y así debe ser.
Espero
que os gusten.

Ingredientes:
400
grs. de bacalao desalado previamente y limpio de piel y espinas (en mi caso
compré medio bacalao y finalmente ya limpio y desalado me salió esa cantidad)
350
o 400 grs. de harina
5
dientes de ajo
3
cucharaditas colmadas de pimentón dulce
2
cucharaditas colmadas de bicarbonato
1
cucharada de vinagre
1
vaso de agua de desalar el bacalao (del último cambio) y 2 vasos más de agua
Perejil
picado
Sal
si fuera necesario
Aceite
de oliva virgen extra para freir las tortillitas
En
primer lugar y como paso previo imprescindible hay que desalar el bacalao.
Para
ello hay que trocearlo en varios trozos como de ración y cubrirlo de agua.
Tendremos el bacalao desalando durante 48 horas y realizaremos 3 cambios de
agua para que progresivamente se hidrate y a la vez vaya perdiendo el exceso de
sal.
Guardamos
un vaso de esa agua de desalar una vez finalizado el proceso.
Una
vez desalado limpiamos el bacalao de piel y espinas y lo troceamos en trozos
pequeños. Es en ese momento cuando lo pesamos para obtener los gramos que
necesitamos para la receta.
En
un cuenco grande echamos el bacalao, los ajos picados, el pimentón, el
bicarbonato, el vinagre, el perejil y el agua. Seguidamente vamos añadiendo
harina poco a poco hasta hacer la masa.
Tapamos
y dejamos reposar unas 4 horas.
Una
vez reposada la masa probamos de sal y añadimos si fuera necesario.
Ponemos
abundante aceite de oliva en una sartén y cuando esté bien caliente vamos
añadiendo con una cuchara la masa de las tortillitas, aplanándola ligeramente al
momento de echarla a la sartén. Cada cucharada será una tortillita, esa es la
medida.
Vamos
friendo por tandas no muy grandes para que el aceite mantenga la temperatura.

Una
vez fritas ya solo nos queda comer y disfrutar.
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