¡¡¡Hola hola hola!!! Ya estoy de vuelta de las vacaciones y aquí estoy de nuevo con muchas ganas de contaros algunas cosas, aunque intentaré no enrollarme (lo dudo) y ceñirme al plano gastronómico que de eso trata este blog.
El caso es que este verano, como casi todos, la verdad es que he cocinado poco porque la primera semana estuvimos de viaje y las siguientes ha sido mi madre quien ha cocinado casi siempre, así que he pisado poco la cocina aunque algo he hecho.
Este año el viaje que antes os he mencionado ha sido al norte, entre otros lugares hemos visitado Galicia y no hemos parado. Sitios donde comer que os destacaría, aunque hemos comido muy bien en general, serían en Santiago de Compostela el Mesón do Pulpo donde probé las “xoubas” un pescado que parece una sardina pequeña y que está muy bueno y en el que probamos también un vino Ribeiro tinto que nos gustó mucho y con el que acompañamos un pulpo a la gallega buenísimo. El sitio en sí es un bar de lo más normal pero la comida es muy buena, y quiero dar las gracias desde aquí a las dos señoras que nos los recomendaron cuando les pregunté mientras paseábamos cerca de la Catedral.
El vino en el cuenco típico
Otro lugar que también nos gustó mucho en Santiago de Compostela fue un restaurante tipo mesón que se llama O Dezaseis donde comimos estupéndamente y en el que probamos el pulpo a la plancha, especialidad de la casa. El pulpo a la plancha
Por último os quiero hablar de un bizcocho o torta de maiz que compré en A Coruña en un sitio llamado La Nueva Granja y que me pareció muy interesante porque está hecho íntegramente de harina de maiz. La torta de maiz
Después del viaje hemos estado básicamente en casa de mis padres visitando familia (bastante extensa) y amigos, y también de barbacoa en barbacoa, ejemplo
Así que con tanto chorizo y morcilla y lo que le acompaña, un día decidí que era hora de hacer alguna comida ligera aprovechando los alimentos de temporada y de ahí surgió la receta que hoy os presento, la cual, dicho sea de paso, es otra de esas típicas recetas que por lo menos en mi caso estoy harta hartísima de ver en los libros de cocina y que nunca captó mi atención, grave error porque está buenísima. De verdad de la buena.
Por último deciros que aprovechéis que todavía hay melones para hacerla porque no os arrepentiréis y yo mientras tanto voy a empezar a hacer un planing de ejercicio a ver si puede ser que adelgace algo antes de la Navidad (ja ja ja).
Ingredientes:
(para 3 cuencos como el que veis en la foto)
400 grs. de melón sin cáscara (unas dos tajadas)
Medio ajo
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de vino dulce
Sal
3 lonchas de jamón serrano
Batimos con la batidora el melón troceado sin la cáscara y el ajo. Añadimos el aceite de oliva, el vino dulce y sal al gusto. Seguimos batiendo hasta que hagamos una crema fina.
Por último servimos en los cuencos y añadimos por encima el jamón serrano picado.
NOTA: otra forma de servirlo sería en vasos de chupito como aperitivo en vez de como primer plato.
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