Tenía una bolsa de espinacas frescas en la nevera cuyo final muy probablemente era un revuelto.
Pero mira por donde tuve que cambiar el menú porque a lo mejor teníamos un invitado para comer y pensé en hacer un risotto de setas, receta que me encanta y que me acabo de dar cuenta que no he subido al blog, muy mal por mi parte porque estoy segura que os va a encantar.
El caso es que al final el invitado no vino y ya teníamos la boca hecha a comer risotto así que decidí   hacer la receta con espinacas que estaban frescas en vez de con setas que estaban congeladas. Además le añadí unos gambones para darle un punto extra de sabor y la verdad es que le fue muy bien aunque no son necesarios porque las espinacas dan de por sí un sabor estupendo a esta preparación.
En cuanto al caldo he utilizado caldo de carne pero lo podéis hacer con el que tengáis u os apetezca bien hecho por vosotros o de pastilla que, para que vamos a engañarnos, son muy socorridas algunas veces aunque yo no suelo abusar de ellas porque donde se ponga un buen caldo casero…
Por lo demás la receta no tiene mucha complicación lo único importante es no dejar de remover suavemente durante todo el tiempo que esté cociendo el arroz y que el caldo que vamos añadiendo esté caliente.
La receta me ha gustado mucho y creo que la repetiré porque con una bolsa de espinacas te sale un arroz de lujo, hacedlo y ya me diréis.
Ingredientes:
(para 3 o 2 personas, depende del hambre de los comensales)
300 grs. de espinacas cocidas
300 grs. de arroz
El triple de caldo de carne, verdura o pescado que de arroz utilizando un cuenco o vaso para ver la medida
10 gambones
Media cebolla
Un chorreón de vino blanco
2 cucharaditas colmadas de mantequilla
50 grs. de parmesano rallado
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Ponemos a calentar el caldo en una olla y cuando esté caliente bajamos el fuego al mínimo de manera que siempre esté templado mientras vamos haciendo el risotto. 
En otra olla ponemos el aceite y una cucharadita de mantequilla y sofreímos hasta que coja algo de color la cebolla. Añadimos las espinacas cocidas y rehogamos para que pierdan algo de agua añadiendo seguidamente el vino. Continuamos rehogando el conjunto y añadimos el arroz para que se selle y se impregne de los sabores.
Seguidamente empezamos a añadir el caldo caliente cazo a cazo al arroz.
Lo importante en este punto es no dejar de remover suavemente e ir añadiendo caldo caliente poco a poco conforme el arroz lo vaya necesitando, teniendo mucho cuidado para que no se nos pegue.
A mitad de la cocción añadimos los gambones pelados.
Cuando al arroz esté hecho, unos 15 o 20 minutos, se añade la mantequilla y el queso parmesano restante, se prueba de sal y se aparta del fuego. 
Listo para comer.
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