Que nadie se asuste con el nombre de “rillette” pensando que voy a poner una receta super complicada porque en esencia no deja de ser una especie de paté pero sin triturar con lo cual la textura es un poco más hebrosa.
Normalmente son de carne sobre todo de carne de cerdo aunque también los hay de pescado y son típicos de Francia, vaya, su nombre da alguna pista al respecto del pais de origen.
La cosa es que como los lunes suelo comer sola y no tenía ni idea de lo que cocinar porque me apetecía algo ligero hice esta receta que me gustó muchísimo. De hecho me quedó bastante y lo guardé para la cena para que lo probara mi marido. 
Este tipo de recetas me gustan especialmente porque son muy socorridas sobre todo cuando tienes invitados y piensas en aperitivos diferentes pero fáciles, cenas improvisadas, una comida ligera…así que si ese es vuestro caso os aconsejo que hagáis esta receta porque os va a encantar.
Ingredientes:
2 latas de atún
3 cucharadas colmadas de queso de untar
1 cucharadita rasa de mostaza
Hierbabuena seca y pimienta negra molida al gusto
1 cucharada de aceite de oliva
Mezclamos bien el atún sin el aceite de la lata, el queso, la mostaza, las especias y el aceite de oliva. Tapamos el cuenco donde hayamos hecho la mezcla y metemos en la nevera durante media hora por lo menos para que coja algo de consistencia.
Pasado ese tiempo sacamos el rillette de la nevera, lo untamos en pan y servimos, por ejemplo, con rodajas de tomate que aliñaremos con un poco de hierbabuena, sal y aceite de oliva.
NOTA: la receta original llevaba albahaca seca pero no tenía así que la cambié por hierbabuena que siempre tengo en casa porque suelo secar de la que tienen mis suegros en su patio.
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