A principios de año hice una lista con los amigos/as con los que había perdido el contacto por dejadez, cabezonería (pues que me llame ella), distancia (ya se sabe, el roce hace el cariño), y en fin, la vida que llevamos en la que no tenemos tiempo para casi nada.
Poco a poco voy cumpliendo mi propósito y os aseguro que es de lo más gratificante recuperar a amigos que creías no se acordaban de ti. 
Esta misma semana he retomado de nuevo la relación con una amiga de Córdoba, compañera de fatigas y alegrías de la facultad, y me ha dado una alegría muy grande.
Pues hablando de todas las cosas que nos hemos perdido la una de la otra en dos años, resulta que ha tenido otra niña y que ahora no tiene mucho tiempo para cocinar, así que he pensado dedicarle esta receta (este blog cada vez se parece más a los programas de la tele con las dedicatorias, ya mismo digo aprovecho para saludar je je) a mi amiga Mª del Mar para que, aunque ahora tiene poco tiempo, no renuncie a cocinar algo de vez en cuando y de paso sepa que me acuerdo (siempre me he acordado) de ella, y espero ella de mi.
Besos.
Ingredientes:
1 placa de hojaldre (del que sube)
6 lonchas de bacon
175 grs. de queso emmental rallado
400 ml. de nata (dos botes de los pequeños)
3 huevos
Sal
Pimienta negra molida
Se baten los huevos con la nata y se salpimienta. Añadimos a la mezcla el queso rallado y el bacon troceado, y echamos la mezcla sobre la lámina de hojaldre que tendremos dispuesta en un molde previamente untado con mantequilla.
Metemos al horno que tendremos precalentado arriba y abajo a 180-200º y dejamos unos 30 minutos, hasta que veamos que se tuesta por arriba y que al pinchar la quiche con una varilla sale limpia.
Sacamos del horno y dejamos que se enfríe un poco. 
Es mejor que esté templado o frío para comérnoslo porque sino puede que se desmorone al cortarlo.
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