Hoy domingo, y antes de empezar la semana que luego siempre vamos corriendo, tenía pensado hacer una receta un poco más especial por eso del día de los enamorados pero no sabía exactamente qué, porque, la verdad sea dicha, nosotros no lo celebramos ese día que según mi marido es el día de unos grandes almacenes cuyo nombre todos sabéis y que no voy a promocionar desde aquí…
El caso que aún así le queda a una, que es una romántica de cabo a rabo reconocida y no avergonzada de ello, la cosilla de prepararle algo especial a la pareja. 
Sabiendo lo ajustadísima de tiempo que estaba después de la semana que llevo, a lo que hay que añadir que ayer estuve tooooodo el día en un maravilloso curso de fondant que os contaré próximamente, pues la cosa se iba poniendo fea de verdad.
Para empeorar el asunto me doy una vuelta por la red y me encuentro auténticas preciosuras de corazones envueltos, cubiertos, rellenos, bañados en delicias de chocolate, fresa, nata, y yo que se cuantas cosas más, y pienso bueno, no te agobies, mañana por la mañana seguro que se te enciende la bombilla.
Como las cosas siempre pueden empeorar un poquito más, y después de llegar ayer supercansada del curso casi a las nueve de la noche, me acuerdo que hoy íbamos a ver jugar al Málaga a la Rosaleda y como el partido era a las cuatro pues teníamos que comer pronto y ligero para irnos, y pienso ahora DE VERDAD QUÉ HAGO.
Pues como todas las crisis, la culinaria incluida, cuando se llega al fondo en una situación solo queda mejorar y pensé ¿que importa lo que haga de comer?¿no le dedico con todo mi amor las recetas que hago cada día a mi marido y a mis seres queridos?, y miro mi nevera donde tenía hojaldre y salchichas (que no compro ni utilizo nunca o cada dos años más o menos) y preparo esta receta que vi hace tiempo en una revista de cocina y que he tuneado.
Finalmente esta ha sido la receta que he hecho hoy que es en mi casa el día de los enamorados, aunque también lo fue ayer, y mañana y espero que todos los días.
De postre, y por supuesto dedicada, he puesto parte de la letra de una canción de Clara Montes que me gusta mucho que se llama Plata y Albero del disco El sur de la pasión y que dice:
Eres de plata
eres de albero
el dueño de mi corazón
mi compañero, leré
eres de plata eres de albero…
Ingredientes:
4 salchichas, las que más os gusten
1 placa de hojaldre a poder ser fresco
1 bola de queso mozzarella fresca
Media cebolla
4 cucharaditas tomate frito
2 cucharadas de aceite de oliva
Orégano
Sal
Semillas de lino o sésamo para adornar (opcional)
En primer lugar cortamos en juliana la cebolla y la ponemos a pochar en una sartén con el aceite y un poquito de sal hasta que esté blanda, unos 10 minutos. Apartamos y reservamos.
Extendemos la placa de hojaldre y ayudados de un cuenco cortamos cuatro círculos con los que envolveremos nuestras salchichas.
Cubrimos una placa de horno con papel vegetal para hornear y ponemos encima los hojaldres cortados en círculos. En cada uno pondremos en el centro un poco de cebolla, 1 cucharadita de tomate frito, un poco de orégano, una salchicha y una carta parte del queso mozzarella. Así han quedado mis hojaldres.
Doblamos los hojaldres tal y como veis en la foto y pinchamos con un palillo.
Untamos los hojaldres con huevo y espolvoreamos por encima semillas de lino.
Horneamos durante unos 15-20 minutos en el horno a 180º hasta que veamos que los hojaldres estén dorados.
Sacamos del horno y a comer y disfrutar.
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