Las patatas que hoy os presento son unas de mis preferidas.
Las hago muchas veces para acompañar algún asado porque además se pueden hornear a la vez que la carne y con eso aprovechamos la energía doblemente. Su sabor es estupendo porque se cocinan con la piel y en mi opinión eso hace que la patata esté más sabrosa.
Estas que veis en la foto las cociné como plato único así que después de horneadas les añadí unos chorizos que hice previamente en la sartén con vino blanco.
Me gusta utilizar romero fresco cuando las cocino pero es que en ese punto estoy un poco “enchufada” porque mis amigos Inma y Pablo tienen romero sembrado en su huerto y siempre que necesito romero, bien para esta receta o para cualquier otra, no tengo más que enviar a mi queridísimo pinche a la vez que marido a su casa (su buena comisión se lleva con eso, jejejeje). Normalmente siempre me trae más del que necesito pero es que tengo unos amigos muy espléndidos a los que desde aquí quiero darles las gracias.
El plato que veis en la foto es el regalo que dejaron los Reyes Magos para mi en casa de mi cuñada Inma y el mantel, que es un delantal, es el regalo que me dejaron los mismos señores en casa de mi hermano Cristóbal, ¿a que están chulos?. 
Ingredientes:
6 patatas medianas-grandes
12 ajos
2 ramas de romero
8 cucharadas de aceite de oliva
Pimienta negra molida
Sal
Opcional y cocinados aparte:
2 chorizos
Medio vaso de vino blanco
En primer lugar lavamos muy bien las patatas con la piel y les quitamos los tallitos y las partes más feas que tengan. Troceamos en forma de bastones gorditos para que no se nos deshagan demasiado al cocerlas y después al hornearlas.
Ponemos agua a hervir y cuando esté hirviendo añadimos las patatas y las cocemos durante unos 10 minutos. No se tienen que quedar cocidas del todo sino más bien duritas porque se terminan de hacer en el horno.
Sacamos las patatas del agua y las echamos en una fuente de horno. Añadimos las hojas de las ramas de romero, los ajos sin pelar y partidos en dos, el aceite, la sal y un un poco de pimienta negra molida.
Metemos en el horno precalentado a 200º con la banda de arriba y abajo y horneamos durante unos 40 o 50 minutos. A mitad del horneado damos una vuelta a las patatas para que se hagan todas por igual y no se peguen demasiado al fondo.
Si queréis al final podéis gratinarlas ligeramente para que estén más doradas.
Apartamos la fuente del horno y a comer.
Cuando las patatas estén hechas podéis añadir unos chorizos en rodajas cocinados en una sartén con vino blanco. 
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