El picante o te gusta o no lo puedes soportar, en mi caso no es que me guste es que me encanta claro que como todas las cosas en su justa medida que tampoco es plan de echar fuego por la boca como si fuera un dragón.
Es cierto que en el caso de mi marido y mío nos hemos ido acostumbrando poco a poco echándole que si un poquito a esta salsa, que si a esta carne a ver que tal y al final nos hemos hecho aficionados al picante.
Suelo comprar guindillas frescas y congelarlas porque no se cuando las voy a utilizar y la verdad es que aguantan muy bien y así voy sacando del congelador conforme las voy utilizando.
El otro día me di cuenta que tenía tres variedades diferentes congeladas y de pronto tuve la idea de hacer mermelada con algunas de ellas pero mezcladas con pimientos rojos para neutralizar un poco el sabor.
Finalmente escogí dos guindillas rojas largas como las que veis en la foto y que no pican demasiado y media guindilla o chile rojo habanero que pica pero pica pica de verdad, tanto que después pensé qué había hecho pero ya era tarde…
Finalmente la mermelada quedó deliciosa con el punto justo de picante, bueno eso es lo que yo opino porque mi marido dice que no pica mucho se ve que ya me ha pasado de nivel.
Cosas importantes a tener en cuenta si la hacéis: las semillas que llevan en el interior las guindillas son la parte de las mismas que más pican por lo que podéis prescindir de parte de ellas para contrarrestar un poco el picante; lavaros muy bien las manos después de haberlas picado, incluso os podéis poner guantes; y por supuesto adaptad a vuestro gusto el nivel de picante con la cantidad de guindillas a añadir.
Os aseguro que tal y como se ve en la foto sobre unas tostadas con queso está para chuparse los dedos.
Ingredientes:
3 pimientos rojos
2 guindillas rojas largas frescas
Medio chile habanero rojo fresco
200 grs. de azúcar moreno
3 cucharadas de vinagre balsámico
6 cucharadas de agua
Echamos en una olla los pimientos y las guindillas troceadas y les añadimos el resto de los ingredientes.
Mezclamos y dejamos tapada la mezcla durante una media hora para que se integren los ingredientes.
Ponemos la olla al fuego y dejamos hacer durante unos 30 minutos a fuego medio.
Pasado ese tiempo y si vemos que hemos conseguido la consistencia deseada trituramos la mezcla con la batidora.
Apartamos del fuego y echamos en un recipiente de vidrio hasta que se enfríe y podamos consumirla. 
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